Card Corner (Esquina de las barajitas): 1973 Topps: Tommie Agee.

Cuando la Topps pintaba con atomizador las fotos de sus barajitas en los años ’70, la compañía usualmente aplicaba el arte a los retratos. Es relativamente fácil pintar los colores de los uniformes y gorras de un pelotero en una barajita. Pero la situación se complicó cuando la Topps decidió pintar fotos en acción, particularmente aquellas que presentaban otros peloteros en la imagen. No hay mejor ejemplo de eso que la barajita Topps de 1973 de Tommie Agee.

Cuando esta foto fue tomada durante la temporada de 1972, Agee todavía jugaba con los Mets de Nueva York. Él es el pelotero en el extremo izquierdo. Los otros peloteros que persiguen el elevado son el jardinero derecho Rusty Staub, y el segunda base Ken Boswell. Ninguno de estos peloteros jugaba con los Astros en 1972, pero cuando los Mets cambiaron a Agee después de la temporada de 1972, Topps tuvo que entrar en acción. Sin fotos que mostraran a Agee con los colores rojo y blanco de los Astros, Topps decidió pintar esta foto en acción, lo cual implicaba a los otros peloteros en el proceso.

Mientras Agee es el foco de la barajita, es interesante notar que Staub no perteneció a los Astros en 1972 o 1973, pero jugó para la franquicia entre 1963 y 1968. Similarmente, Boswell no jugó con Houston en 1972 o 1973, pero eventualmente se convertiría en miembro de los Astros en 1975. Quizás deberíamos llamar a esta barajita “Los fantasmas del pasado, presente y futuro de los Astros”. No hay otra curiosidad en referencia a esta barajita. Es la única barajita de la colección de 1973 que muestra a Staub. Él no tuvo una barajita regular con Topps ese año, o en 1972. ¿La razón? En esa época, la Topps negociaba contratos individuales con cada pelotero proyectado para formar parte de la nueva colección. Staub decidió no firmar contrato con la compañía de barajitas por dos años. No reaparecería en una colección de Topps hasta la temporada de 1974. Staub y Boswell nos proporcionan mucho material secundario para trabajar, pero Agee es el jugador que encuentro más intrigante.

Tendemos a recordar a Agee por sus días con los Mets, pero él empezó su carrera en la organización de los Indios. Firmó con la tribu como agente libre amateur en 1961 y recibió un bono de 60000 $, hizo su debut en las Grandes Ligas la temporada siguiente. Lo llamaron en septiembre a la edad de 20 años, tomó 14 turnos al bate, bateó para .214. El recuerdo de esa última temporada marcó el inicio de cuatro tazas de café seguidas para Agee. Desde 1963 hasta 1965, él hizo apariciones breves , jugando en no más de 13 encuentros y bateando a lo sumo .167. La última taza de café ocurrió con otra organización; después de la temporada de 1964, los Indios enviaron a Agee y Tommy John a los Medias Blancas como parte de un cambio de tres equipos que también involucró a los Atléticos de Kansas City y envió de vuelta a Cleveland a Rocky Colavito No le tomaría mucho tiempo a los Indios para lamentar el cambio.

Luego de la temporada de 1965, que fue alterada por una mano fracturada y después se la pasó entre Chicago y AAA, los Medias Blancas lo convirtieron en uno de sus jardineros regulares de 1966. Tenían tanta confianza en Agee que lo ubicaron en el jardín central, y movieron a Ken Berry, una eminencia defensiva. Aunque Agee era un jugador pequeño, cubría los jardines de cabo a rabo. Ahora más maduro a los 23 años, Agee aprovechó al máximo su nueva oportunidad. El día inaugural, Agee despachó un jonrón memorable contra el incómodo derecho Dean Chance. En la temporada, él bateó 23 jonrones y robó 44 bases, se convirtió en el primer jugador de los Medias Blancas en batear al menos 20 jonrones y robar al menos 20 bases en la misma temporada. Él desplegó una defensa tan espléndida en el jardín central que ganó el guante de oro. También gano el Novato del Año, venciendo a una clase de jugadores de primer año que incluía a Dave Johnson y el “Boomer”, George Scott. La votación por el premio probó que no hubo competencia, Agee barrió los 16 votos para primer lugar. También recibió un fuerte respaldo en la votación del jugador más valioso de la Liga Americana, llegó octavo en la votación anual.

Si había un punto débil en el juego de Agee, era su habilidad para hacer contacto. Se ponchó 127 veces, convirtiéndose especialmente vulnerable ante pitchers derechos con buenos lanzamientos quebrados. Los pitchers se aprovecharon de las fallas en el swing de Agee durante su segunda temporada completa. A pesar de ir a batear casi 100 turnos menos, acumuló 129 ponches en 1967. Su promedio de bateo se precipitó desde su .273 como novato hasta .234. Se embasó solo 30% del tiempo mientras compilaba un disminuido porcentaje de slugging de .371. Aún una época de pitchers, esos números eran claramente inaceptables para un jardinero de poder al bate. La aparición de Agee en el Juego de Estrellas fue el único punto brillante en una temporada que epitomizó la maldición del segundo año. Bateó muy poco después del Juego de Estrellas, solo cuatro jonrones después del cásico de mitad de verano. Los Medias Blancas estaban tan disgustados con la actuación de Agee que decidieron cortar la relación con su voluntario centerfielder defensivo: luego de la temporada de 1967, lo enviaron junto al infielder de reserva Al Weis a los Mets por un paquete de cuatro jugadores encabezado por el dos veces campeón bate Tommy Davis y el pitcher veterano FatJack Fisher.

Este fue un cambio que estuvo a punto de no ocurrir. Esto no es muy conocido, pero los Medias Blancas casi negociaron a Agee a otro equipo, en un cambio que habría dejado sin lugar la adquisición de los Mets del joven y atlético jardinero. En determinado momento, se suponía que Agee iba a ser enviado a los Medias Rojas en una negociación de alto impacto, un cambio pelo a pelo por el jardinero del Salón de la Fama Carl Yastrzemski. Los Medias Blancas y los Medias Rojas llegaron cerca de completar la transacción, pero el dueño de los Medias Rojas, Tom Yawkey, desistió a última hora, no quiso entregar a Yaz, porque era uno de sus peloteros favoritos. La decisión de Yawkey evitó que los Medias Rojas realizaran lo que hubiera sido uno de los peores cambios en la historia de la franquicia.

El cambio a los Mets permitió un reencuentro para Agee, quien ahora era compañero de equipo de Cleon Jones. Ambos habían crecido como amigos cercanos en Mobile, Alabama; de hecho, nacieron con solo cinco días de diferencia. El reencuentro con Jones representaría el único punto positivo de la primera temporada de Agee en Nueva York. En el primer juego del entrenamiento primaveral de los Mets, Agee fue golpeado en la cabeza por una recta descontrolada de Bob Gibson, nada divertido. Ese pelotazo lo afectó todo el verano. Aunque se había establecido como el jardinero central de los Mets, Agee bateaba miserablemente. Tuvo una racha de 34-0 en abril, para igualar la marca de Don Zimmer en 1962 y colocarse en una situación difícil al inicio de la temporada. Solo batearía cinco jonrones en casi 400 turnos al bate. Negoció solo 15 boletos mientras se ponchaba 103 veces, una relación muy negativa para un jardinero regular de quien se esperaba colaboración ofensiva. Con un porcentaje de embasado de solo .255, Agee agenció un OPS de .562. Era el Año del Pitcher, pero claramente no era el año de Agee.

Para su crédito, los Mets no se rindieron con Agee. Gil Hodges lo mantuvo como su centerfielder regular y abridor de la alineación. La confianza del manager dio resultado. A principios de abril, Agee se convirtió en el primer y único pelotero en batear un jonrón al primer piso del Shea Stadium, con un kilométrico estacazo de 480 pies ante Larry Jaster de Montreal. (Despues los Mets demarcaron el sitio donde cayó la pelota con el número 20 de Agee). Fue uno de los 26 cuadrangulares que bateó esa temporada. Él también patrulló el jardín central de Shea Stadium con velocidad y precisión, dotando a los Mets con ofensiva y defensiva. Claramente, él era su mejor jugador de posición. La actuación de Agee alcanzó un nivel superior en la Serie Mundial. Con la Serie igualada a un juego, los Mets y Orioles se prepararon para un crítico tercer encuentro. En el cuarto inning, con corredores en primera y segunda, Elrod Hendricks de Baltimore destapó un batazo a los profundo del left center field. Como le jugaba a Hendricks cargado hacia el jardín derecho, Agee corrió un estimado de 40 metros, lanzó un guantazo de revés y capturó la pelota en la punta de la malla de su guante. Al atrapar una pelota cerca del anuncio de 396 pies en left center field, Agee evitó que entraran dos carreras. Eso no fue todo. En la apertura del séptimo episodio, los Orioles llenaron las bases con dos outs, Paul Blair vino a batear. Blair descargó un linietazo hacia el right center field, la pelota parecía llevar etiqueta de doblete. Age persiguió la bola a poda carrera antes de lanzarse de cabeza. Mientras su abdomen se deslizaba en el borde de la grama de los jardines, Agee agarró la pelota antes que está aterrizara en la zona de seguridad. Esta vez había evitado tres carreras, lo cual habría acercado a los Orioles por una carrera con la carrera del empate en posición anotadora.

Después del juego, Agee habló de los dos atrapadas milagrosas. “La primera fue la más difícil”, le dijo Agee a Lowell Reidenbaugh de The Sporting News. “Porque tuve que desplazarme a través de mi cuerpo y capturar de revés. Pensé todo el tiempo que tenía la segunda, pero el viento sopló y la hundió de pronto, por eso me tuve que lanzar por ella”. Por su parte, Gil Hodges pensaba que la segunda atrapada fue la más complicada de las dos, hasta el punto de calificarla como la mejor jugada que hubiera visto en la Serie Mundial. En el plato, Agee también hizo daño. Abriendo el cierre del primer inning, soltó un bombazo de cuadrangular por el center field, ante uno de los derechos más difíciles del juego, Jim Palmer. Apoyados por la actuación general de Agee, la cual Sports Illustrated llamó el esfuerzo individual más grande de un jardinero central en la historia de la Serie Mundial, los Mets se hicieron con el tercer juego en ruta a ganar la serie en cinco juegos ante los favoritos Orioles. En 1970, Agee probó que sus esfuerzos del campeonato mundial no fueron una casualidad. De hecho, bateó mejor, logró el mejor promedio de bateo de su carrera, .286 y un OPS de .812. Su temporada incluyó una seguidilla de 26 juegos batenado al menos un imparable y un juego en el cual bateó la escalera. También robó 36 bases, proporcionando a los Mets de Hodges una necesitada dosis de velocidad. Y ganó su segundo guante de oro. A los 28 años de edad, Agee parecía estar en el tope de su carrera.

Entonces llegó una temporada de 1971 cargada de lesiones. Limitado a 113 juegos, principalmente por una rodilla lesionada, aún bateó para .285 y robó 28 bases, pero sus números de poder cayeron dramáticamente. El siguiente verano, la actuación general de Agee desmejoró mucho. Afectado por un músculo lesionado en el tórax, bateó .227 y vio su porcentaje de slugging caer por debajo de .400. Hasta su juego defensivo desmejoró. La contribución de Agee al campeonato mundial de 1969 y su popularidad con los aficionados de los Mets no iban a convertirlo un Met eterno. Luego de aquella temporada infructuosa de 1972, los Mets pusieron en el mercado al propenso a las lesiones Agee. Tambien había rumores, infundados pero existentes, de que los Mets sentían que Agee y Cleon Jones pasaban mucho tiempo juntos, hasta el punto de que habían creado un grupo exclusivo en el clubhouse de los Mets.

Cualquiera que haya sido la razón exacta, el gerente general Bob Scheffing propuso un cambio de siete peloteros que habría enviado a Agee, los pitchers Gary Gentry y Danny Frisella, y otro pelotero a los Cachorros por el jardinero Rick Monday, el veterano pitcher derecho Bill Hands, y un tercer pelotero. Scheffing estaba listo para hacer el cambio, pero el manager de los Cachorros, Whitey Lockman lo desaprobó en el último minuto. En su lugar Scheffing hizo un cambio con Houston, envió a Agee a los Astros por el jardinero Rich Chiles y un alto prospecto de pitcheo, Buddy Harris. Aunque los Mets podían haber justificado el cambio por el declive de Agee, permanece vigente que recibieron muy poco en retorno por el talentoso jardinero central. Mientras los Mets decían que consideraban a Chiles un legítimo candidato para su vacante en la posición del jardín central, las palabras de un oficial anónimo de los Astros asomaban menos optimismo. “Él podría ayudar como emergente”, le dijo el oficial de Houston a The Sporting News, “pero no esperen que sea un jugador regular”. Chiles hizo poco por los Mets, pero Agee también falló en Houston, donde le fue más difícil batear en el ambiente del Astródomo que en Shea Stadium. También se tuvo que adaptar a jugar en el jardín izquierdo, los Astros tenían al supertalentoso Cesar Cedeño en el centro.

En la primera mitad de la temporada, Agee mostró algo de poder, pero todos los otros aspectos de su juego cayeron. El 18 de agosto, los Astros se cansaron de Agee, lo enviaron a los Cardenales por el regreso del jugador del cuadro utility Dave Campbell. Agee hizo poco por los Cardenales en las últimas seis semanas de la temporada. Solo descargó 3 jonrones, bateó para .177, y se encontró en el banco. En las reuniones de invierno, los Cardenales lo negociaron a los Dodgers por el veterano pitcher relevista Pete Richert.

Aunque la Topps imprimió una barajita de 1974 con la etiqueta de “cambiado” (traded) que mostraba a Agee usando el azul de los Dodgers, él no llegó a Los Angeles para el día inaugural. El 26 de marzo, en medio del entrenamiento primaveral, los Dodgers despidieron a Agee. Aunque solo tenía 31 años, nadie lo reclamó. Fue forzado a retirarse, a una edad cuando muchos peloteros aun están cerca de su tope. Agee escogió dejar el juego por completo, pero permaneció siendo popular para los aficionados de los Mets quienes recordaban la época de finales de los ’60 y comienzos de los ’70. Ël siguió en contacto con sus aficionados mediante apariciones de caridad regulares y conduciendo numerosas clínicas de beisbol para niños. También hizo una memorable intervención como él mismo en un episodio de Everybody Loves Raymond. También había algo más que beisbol en la vida de Agee. Un hombre de negocios inteligente, él abrió un bar cercano a Shea Stadium y se convirtió en un exitoso ejecutivo de seguros en sus días posteriores al beisbol. Desafortunadamente, también tuvo problemas de peso y desarrollo un cronicismo cardíaco.

El 22 de enero de 2001, los aficionados de los Mets tuvieron que afrontar uno de los días más tristes en la historia de los Mets. Se enteraron de que Agee había sufrido un ataque masivo al corazón mientras salía de su oficina de la ciudad de Nueva York. Poco después, falleció en Bellevue Hospital. Fue la misma causa de muerte que se había llevado a su manager, Gil Hodges, quien había fallecido durante la primavera de 1972. Agee tenía solo 58 años de edad, lo cual hizo la noticia más dura para los aficionados de los Mets. Aunque Agee jugó solo algunas de sus 12 temporadas con los Mets y no empezó ni terminó su carrera con la franquicia, se ha convertido en un símbolo duradero del inesperado éxito del equipo en 1969. Otros jardineros centrales de calidad lo han seguido en el uniforme rayado de los Mets, incluyendo a Lee Mazzilli, Mookie Wilson, y Lenny Dykstra. Todos se hicieron favoritos de los aficionados de los Mets, pero ninguno más que su primer grande en el centro, Tommie Agee.

Traducción: Alfonso L. Tusa

05-04-2013. Bruce Markusen.

Dodgers’ Joc Pederson, Already a Power, Has Far to Go

Joc Pederson in a game Sunday in Washington. Credit Alex Brandon/Associated Press

ATLANTA — Joc Pederson is already an indispensable All-Star for a first-place team. He hits the longest home runs in the major leagues, reaches base often and plays center field better than anyone for the Los Angeles Dodgers in many years.

Yet Pederson, 23, might symbolize the new wave of talent flooding the game’s rosters. He belongs in the majors, unquestionably, with some skills that translate seamlessly from the minors. But he has so far to go.

“This power is kind of new to me,” Pederson said this week by his locker at Turner Field before a game with the Atlanta Braves. “A lot of people have the same swing they’ve had since Little League and college, but I’ve kind of just created this. I didn’t hit a home run until I was a junior in high school. It’s all evolving.”

Last week in Cincinnati, Pederson was one of a record 20 All-Stars who were 25 or younger. He reached the finals of the Home Run Derby on workout day. He started and struck out twice on game day.

Pederson, who heads to Citi Field with the Dodgers for a four-game series with the Mets starting Thursday, has 20 home runs and a .357 on-base percentage. He also leads the National League in strikeouts, with 113, and has only two stolen bases after recording 30 in the minors last season. His batting average is .227, far below his minor league mark of .302.

“He’s a .300 hitter,” said Justin Turner, the Dodgers’ third baseman. “It’s a game of adjustments, and he’s working every day, trying to get back to it. He’s not satisfied being a .230 hitter with a bunch of homers. He wants to get hits and hit for power.”

The Dodgers cleared Pederson’s path to the majors in December by trading Matt Kemp, a mainstay in their outfield, to San Diego. Pederson, who had been the most valuable player of the Pacific Coast League, stayed with Turner during winter workouts at Dodger Stadium.

Turner said Pederson had been humble, absorbing advice from veterans and helping the team on defense, no matter how he was hitting. For all of their established outfielders, the Dodgers had lacked a nimble, athletic center fielder until Pederson arrived.

“He’s involved, and his angles are spot on,” said Rick Monday, a Dodgers broadcaster and a former center fielder for the team. “If you see an outfielder, a center fielder particularly, and a foul ball is hit and that outfielder’s not moving, they’re not really playing the position. Well, he moves. He’s reading the ball off the bat. He gives himself a chance to get to the ball.”

Pederson saved a game for the Dodgers in San Diego last month, crashing into the wall for a sprinting, over-the-shoulder catch to rob Justin Upton of a winning hit. Pederson has won other games with his bat, which has produced just 37 singles but 36 extra-base hits, including home runs that average 431 feet. According to ESPN, that is the longest mark in the majors for anyone with at least eight homers.

“The talent is off the charts,” said Mark McGwire, the Dodgers’ hitting coach, who hit 583 career home runs. “Now it’s just a matter of figuring out the game at this level.”

To give himself a chance to do that, though, Pederson first had to figure out his swing. He always expected to play in the majors — his father, Stu Pederson, had four at-bats for the Dodgers in 1985 — but did not make a team out of spring training in 2011, his first full season in the pros.

Left behind in Glendale, Ariz., Pederson hit every morning at the Dodgers’ complex and debated his swing with a coach, Johnny Washington. Even without much power, Pederson had always felt so sharp in practice that he saw no reason to change.

“Basically, I’m pretty gifted with some ability,” Pederson said. “I can go in the cage, in a low-energy, controlled environment, and hit 10 line drives off the back net, go off the tee and hit 10 line drives off the back net, go in B.P. and hit 10 line drives. If I want to hit a homer, I’ll hit a homer. And then I go into the game and struggle.

“It was just learning about how to make that work into quality work rather than just out-athleting the ball. You’ve got to get your body in a whole different position than I thought I did. And then my power started translating.”

Pederson joined a low Class A team, struggled and was sent to rookie ball, where he worked with Washington again. He started hitting everything — .353 with 11 homers in 68 games — and began a steady ascent.

A left-handed hitter like Barry Bonds, his favorite player as a boy, Pederson now stands at the plate with his bat in front of him, mostly still and pointed directly at the sky. He lifts his right knee as each pitch comes in, swinging hard and generating power by expending so much energy as he whips his hands through the strike zone.

But there is a downside, reflected in his strikeout total.

“I think his swing can get better without losing any power at all,” Manager Don Mattingly said. “I think he can put the ball in play another 50, 60 times a year, where he should cut his strikeouts down. It’s just a matter of continuing to grow with his swing and take little bites out of it, make it a little bit shorter, where it needs to be, and understanding how to do that.”

Mattingly said Pederson’s stolen bases were down because his style in the minors, where he excelled by taking walking leads, does not work in the majors. “They’re not going to let you keep moving here,” Mattingly said.

Refining the swing is McGwire’s job, but mentality may be more important than mechanics.

In some ways, McGwire said, hitters who are prone to strikeouts cannot fundamentally change their approach. But Pederson leads the team in walks by far, with 59, and McGwire believes he can draw many more.

“The thing is trying to understand when a pitcher is trying to pitch around you and not give you anything to hit,” McGwire said. “Instead of getting yourself out, accept those walks, and don’t try to force the issue. That’s the way, at this level, you’ll knock down your strikeouts.”

Pederson said something similar, stressing the importance of reading the pitcher’s intentions. But he does not sound eager to cut down on his swing to slap more singles. Pederson wants to maximize damage when he connects.

“I like to slug,” he said. “I take aggressive swings. I swing and miss because of it, and I think I still have a lot to improve.”

Nobody would argue any of that. The Dodgers will take what Pederson gives them, because so much of it is so good. The trick is to bring out more without losing the essential and extraordinary skills they need.

Es la hora de Eugenio Suárez

Eugenio Suárez está de moda. El domingo se la botó a Carlos Carrasco, para llegar a 5 jonrones en menos de 30 encuentros. Comenzó la semana con un triple, su primero del año. Y en poco más de 100 apariciones legales, tiene .858 de OPS.

Su producción es 33 por ciento superior a la media de las Grandes Ligas, de acuerdo con el OPS ajustado. Se ha convertido en una presencia importante en el lineup.

Este bolivarense con 24 años de edad recién cumplidos no tenía un puesto en las mayores hace tres meses. Hoy, despunta como el shortstop a largo plazo en una ciudad, Cincinnati, acostumbrada a los buenos torpederos desde los tiempos de David Concepción y Barry Larkin.

¿Qué le espera a Suárez?

Sus números son excelentes, con .311 de average, promedio de embasado de .348 y .509 de slugging. Contacto, disciplina y poder. No es sorpresa que en poco más de un mes su WAR ofensivo, calculado por Baseball Reference, sea 1,1. ¿Saben cuál es el mejor WAR ofensivo de Zack Cozart? Apenas 1,4 en 2013. Y aquella vez, disputó 151 juegos.

El WAR es acumulado y toma en consideración todas las estadísticas. Si pudiera proyectarse, mostraría que el venezolano tiene un potencial bateador hasta cinco veces superior al de su compañero.

Esto es bueno. Muy bueno.

Cozart es el dueño de la posición, aunque esté inactivo. Era el shortstop del futuro de los Rojos en 2011, gracias a su estupenda defensiva.

El estadounidense se lesionó hace un par de meses y quedó fuera de acción por el resto de la campaña. Fue una mala noticia más para una escuadra que esperaba ser contendora. Terminó siendo también la gran oportunidad del guayanés.

Suárez parecía predestinado. Llegó de Detroit en el cambio por el pitcher Alfredo Simón, una buena pieza de canje. Trajo consigo una bien ganada reputación ofensiva.

Como ya eran sabidos los problemas de Cozart para producir con el madero, parecía obvio el relevo de mando en la posición. Pero eso no sucedió.

Puede que fuera por su inexperiencia. Tal vez se tratara del mayor salario del norteamericano, elegible para el arbitraje y con 2,35 millones de dólares por cobrar en 2015. O pudiera ser la preferencia de lo conocido, antes que experimentar con algo nuevo.

La situación ha cambiado por completo y Suárez está poniendo a su equipo en una encrucijada agradable.

Su defensa no iguala todavía la de su compañero. Pero tampoco es vergonzante. Su factor de alcance por cada 9 innings es 4.78, mejor que el 4.43 que promedia la liga. Su WAR defensivo es cero. Pero aunque el de Cozart es casi igual que su WAR ofensivo, su factor de alcance en cinco temporadas arriba es 4.29, por debajo de la media liguera.

Estos tres meses serán cruciales para Suárez. También para sus Leones del Caracas. Si mantiene esa ofensiva, con un guante más que aceptable, ¿qué sentido tiene hacerle a un lado en 2016? ¿Cómo acusarle de inexperiencia entonces?

Un paracorto que batea vale oro. Esta no es la Era de los Esteroides, por más que todavía sea posible doparse. No es común que un defensor de esa posición sea capaz de sumar muchos extrabases.

Suárez lo hace. Por eso es probable que el Caracas tenga que renunciar a él en octubre. Y por eso es posible que cada vez sea visto con más claridad como el shortstop del futuro en Cincinnati.

IGNACIO SERRANO   /   EL EMERGENTE

Publicado en El Nacional, el miércoles 22 de julio de 2015.

David Concepción sí merece estar en el Hall de la Fama

PARA MIÉRCOLES 22, JULIO 2015…

JUAN VENÉ EN LA PELOTA…

Coral Gables, Florida (VIP-WIRE).-

Los abogados felices que hay en este mundo son muy pocos”… Jaime Bayly.-

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Hoy es día del correo, como todos los miércoles. Y mañana también lo será, por exceso de correspondencia. No puedo responder a quienes no informan sus nombres ni desde dónde escriben. Lo siento.

Braily Rodríguez, de Caracas, pregunta…: “¿Qué tanto daño le hace al beisbol la publicidad, Pete Rose merece ser un Hall de la Fama, y cuántos jugadores no en Cooperstown merecen haber sido elevados?”.

Amigo Dady…: ¿Por la publicidad televisada pueden pagar los sueldos de hoy día… Rose merece estar en el Hall de la Fama… Y son unos 10 los que merecen un nicho allí y no lo tienen, incluso David Concepción. La consigna es, mejor afuera quienes merecen estar dentro que adentro quienes merecen estar fuera.

Manuel Mayorca B. de Puerto La Cruz, pregunta…: “¿Carl Reynolds, Moose Solters, Rick Ferrell y Bucky Walters, conectaron cuatro triples consecutivos en Fenway Park, . ¿Ese es el récord?”.

Amigo Manolo…: Es el nuevo record. El anterior era de dos.

Gilberto Méndez, de Maracay, pregunta…: “¿A cuál artista o periodista le vió condiciones para jugar beisbol profesional en sus días con Guaicaipuro y Farándula?”.

Amigo Beto…: Los mejores fueron Cherry Navarro, Miguel Angel Landa y Düilio DiGiácomo.

Edito Valera, de Valencia, pregunta…: “Felipe Rojas Alou ¿es el mismo que fue mánager en Venezuela y que se hacía llamar Felipe Alou?”.

Amigo Yito…: Sí es el mismo. Pero no “se hacía llamar”. Cuando llegó a las Mayores, lo registraron con el segundo apellido, lo que es usual aquí.

Néstor J. Peña, de Caracas, pregunta…: “Los umpires Manuel González y Carlos Torres, ¿deberían ser considerados entre los venezolanos que han llegado a las Grandes Ligas?”.

Amigo Nes…: Nadie ha dicho que no sean considerados umpires de Grandes Ligas. Es lo que son.

José L. Cevallos, de Mazatlán, pregunta…: “¿Cuántos jonrones, incogibles y carreras impulsadas tiene Ichiro Suzuki, entre Japón y Grandes Ligas?”.

Amigo Pepe…: Ichiro jugó nueve años en Japón y lleva 15 en Grandes Ligas. Promedio de 332, jonrones 231 e impulsadas mil 257.

Mark Ávila, de Perrysburg, Ohio, pregunta…: “¿En cuántas victorias de los Yankees ha incidido Alex Rodríguez en esta temporada?”.

Amigo Mako…: En las primeras 50 victorias, Alex remolcó la carrera ganadora nueve veces y la anotó en otras seis oportunidades.

Gabriel Palma, de Caracas, pregunta…: “¿A los cronistas colegas tuyos, nunca se les ha ocurrido promocionar un Juegos de Estrellas entre la crema y nata de Estados Unidos y el resto del mundo?”.

Amigo Gabby…: Los periodistas no tenemos que promocionar, sino reportar lo ocurrido o va a ocurrir. Ya hubo ese experimento en 1962 en Polo Grounds, Nueva York, un fracaso económico, asistieron unas dos mil personas. Ahora lo juegan cada año los estelares de las menores.

Gracias a la vida que me ha dado tanto, incluso un lector como tú.

Jbeisbol5@aol.com

Robinson Canó halla el éxito con batazos más elevados

Robinson Canó dio jonrón a la banda contraria el lunes en una derrota de los Marineros ante los Tigres en Detroit. Pero durante la mayor temporada, se ha hecho mucho la siguiente pregunta: “¿Qué pasa con Robinson Canó?”

La falta de producción del dominicano no fue el único motivo del mal arranque de Seattle. Una lesión del lanzador Hisashi Iwakuma, más una ofensiva decepcionante del quisqueyano Nelson Cruz, Kyle Seager y Seth Smith, se encargaron de eso.

Pero el peor inicio de la carrera de Canó sí fue el mayor tema, ya que el segunda base está en el segunda campaña de un contrato de 10 años y US$240 millones.

Mientras algunos motivos del bajo rendimiento estaban claros (menos bases por bolas y más ponches), su bajón era un misterio al tomar en cuenta que Canó estaba dándole a la bola tan duro como siempre. En esta primera temporada de Statcast™, hemos aprendido que la velocidad de la bola al salir del bate (velocidad de salida) es una medida bastante confiable para saber de la productividad de un jugador. Durante los primeros tres meses del 2015, nadie, ni el poderoso Giancarlo Stanton, tuvo un mayor porcentaje que Canó de batazos con velocidad de por lo menos 100 millas por hora (6.167).

Esa clase de contacto debe de resultar en una buena producción. Para Canó, no fue así. Sin embargo, en los últimos 30 días Canó se ha parecido a la estrella que vimos por tantos años en Nueva York. El dominicano sí le ha dado a la bola más duro. Pero quizás tan importante como eso está el hecho de cambiar el ángulo promedio del despegue de la bola. Es decir, Canó ha dejado de dar tantos rodados y líneas bajitas, fáciles de atrapar. Ha logrado elevar esos batazos duros.

Del 6 de abril al 19 de junio
.245/.284/.337, con dos jonrones
Velocidad promedio de salida de sus batazos: 88.74 millas por hora
Ángulo promedio de despegue: 6.79 grados

Del 20 de junio al 20 de julio
.280/.318/.540, con siete jonrones
Velocidad promedio de salida de sus batazos: 91.54 millas por hora
Ángulo promedio de despegue: 9.14 grados

Te preguntarás, ¿Qué es “ángulo de despegue”? Suena complicado, pero no lo es. Es simplemente la medida del ángulo con el que la bola sale del bate. Un ángulo negativo significa un rodado o una línea bajita. Un ángulo positivo significa un batazo más alto. Un ángulo de despegue cero grado sería directamente al lugar donde el lanzador soltó la bola.

Eso es importante, porque durante los primeros meses de la temporada Canó estuvo conectando rodados como nunca antes en su carrera. Eso explica en parte por qué el dominicano, a pesar de su buen contacto, no estaba dando extrabases. Una buena cantidad de roletazos puede ser buena para velocistas como Billy Hamilton o Dee Gordon, pero para Canó, el resultado fue la ausencia de sus batazos de más valor.

Vamos a volver a las mismas fechas, para ver cómo se dividieron sus batazos entre líneas, rodados y elevados.

Del 6 de abril al 19 de junio
Porcentaje de líneas: 23.6
Porcentaje de roletazos: 52.8
Elevados: 23.6

Del 20 de junio al 20 de julio
Porcentaje de líneas: 23.5
Porcentaje de roletazos: 43.2
Porcentaje de elevados: 33.3

Se ve que no cambió la proporción de líneas, pero Canó ha reducido en un 10% sus rodados, transfiriendo esa cuota a su cantidad de elevados. Canó lleva promedio de apenas .182 con roletazos, así que el ajuste en su patrón de bateo le ha convenido.

Ahora bien, ¿Por qué ponemos el 19 de junio como punto de partida? En parte, porque así es fácil decir “el último mes”. Pero además de eso, es el último día antes de los Marineros designar al boricua Edgar Martínez como coach de bateo, en sustitución de Howard Johnson. Muchas veces es demasiado fácil, además de engañoso, atribuir una mejoría a un nuevo instructor. Pero de cualquier forma, volvamos a esas fechas una vez más para ver una marcada mejoría en la disciplina de Canó en el plato.

Del 6 de abril al 19 de junio
Contacto con pitcheos fuera de la zona de strike: 71.6%
Contacto con pitcheos dentro de la zona: 89.4%

Del 20 de junio al 20 de julio
Contacto con pitcheos fuera de la zona de strike: 55.4%
Contacto con pitcheos dentro de la zona: 95.0%

La frecuencia de Canó de dar swing no ha cambiado durante toda la temporada, cerca de un 51%. Pero la diferencia entre los pitcheos a los que tira ahora es bien llamativa. Cuando una bola está fuera de la zona, es mejor hacer menos contacto porque es más difícil hacer unbuen contacto. El nuevo Canó se parece mucho al Canó de antes. Es la mejor señal posible para un equipo de Seattle que trata de revivir su temporada.

Maxi Ramírez se queda en México, no jugará en la LVBP

El ex jonronero de La Guaira y Margarita es agente libre en Venezuela y fue drafteado por Mazatlán para la temporada 2015-2016

Maxi Ramírez no jugará esta temporada en la LVBP, a pesar de contar con varias propuestas de equipos interesados en sumar su bate derecho.

El ex jonronero de los Tiburones y los Bravos, quien es agente libre desde septiembre, tiene derecho a escoger su destino.

Ramírez decidió tomar parte en el draft anual que realiza a Liga Mexicana del Pacífico con peloteros importados que ven acción en la pelota azteca de verano. Fue tomado por los Venados de Mazatlán.

Varias escuadras en Venezuela mostraron interés por el toletero barquisimetano. Al menos los Cardenales y los Tigres trataron de conseguir sus servicios, pero la condición de agente libre le permitió buscar al mejor postor.

Ramírez no vive en el país, por lo que es más conveniente para él jugar en un torneo donde pueda cobrar en divisas libremente convertibles.

El ex receptor larense, ahora inicialista a tiempo completo, ha dividido esta campaña en la Liga Mexicana de Beisbol con Monterrey y Tabasco, escuadra que le adquirió la semana pasada, entregando a cambio al también venezolano Freddy García. Batea para .301/.396/.548, con 15 vuelacercas.

Ramírez fue el líder jonronero y Novato del Año en la campaña 2008-2009, con La Guaira. Seguirá los pasos de Pedro Castellano, otro antiguo bigleaguer venezolano que, al ser dejado libre en la LVBP, hizo carrera en la pelota azteca tanto invernal como veraniega.

Ignacio Serrano

Publicado en El-Nacional.com, el martes 21 de julio de 2015.

Adrián Beltré no se siente totalmente recuperado de su lesión

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DENVER — El antesalista dominicano de los Rangers, Adrián Beltré, fue sincero al hablar acerca de la molestia en el pulgar de la mano izquierda.

“Para nada”, dijo el quisqueyano al preguntárse si le favoreció el descanso de cuatro días por el Juego de Estrellas.

También surgió la interrogante de si está haciendo lo correcto al jugar a pesar de la lesión.

“Buena pregunta”, expresó Beltré. “No tengo ninguna respuesta. Es una buena pregunta con muchas respuestas, pero no tengo ninguna”.

Beltré también atendió la pregunta de si ha hallado la manera de lidiar con el dolor al batear.

“Todavía la estoy buscando”, señaló el tercera base.

Beltré se lastimó el pulgar al deslizarse en la segunda base el 31 de mayo y estuvo en la lista de incapacitados hasta el 23 de junio. Fue activado tras pocas prácticas de bateo y sin una asignación de rehabilitación en Ligas Menores. En sus últimos ocho encuentros, lleva promedio de .253 (de 33-13).

El record de Joe DiMaggio es de juegos consecutivos, no de hits

PARA MARTES 21, JULIO 2015…

JUAN VENE EN LA PELOTA…

Coral Gables, Florida (VIP-WIRE).-

“Un hombre exitoso es aquel que puede ganar más dinero del que gasta su esposa”… Lana Turner.-

-o-o-o-o-o-o-o-

Hoy es día del correo, como todos los martes y miércoles. No puedo responder a quienes no me informan sus nombres ni desde dónde escriben. Lo siento mucho.

Gladicio Rivera, de Los Mochis, pregunta…: “¿Cuáles son los records en las Mayores y en las menores, de más incogibles consecutivos?, sin de por medio bases por bolas, ni golpeado, ni otras formas de embasarse. El record de Joe DiMaggio es de más juegos seguidos con hits. Muy diferente”.

Amigo Chichio…: En las menores lo impuso el outfielder, George Quellich, de los Reading Keys, Pennsylvania, equipo triple A de la International League entre 1923 y 1932. Quellich, quien jugó con los Tigres de Detroit en 1931, conectó incogibles en 15 turnos seguidos de cuatro juegos, el nueve, 10, 11 y 12 de agosto de 1929. En las Mayores, el primera base Walter Dropo, casualmente también de los Tigres, entre el 14 y 16 de julio de 1952, disparó 12 hits en 12 turnos consecutivos.

Gilberto Méndez de Maracay, pregunta…: “¿Qué le parece el aberrante nuevo método de puntuación para definir los clasificados en el próxino campeonato de beisbol profesional en Venezuela?”.

Amigo Gil…: ¿Por qué aberrante?. En México ese sistema ha tenido mucho éxito. Fanáticos, peloteros y propietarios de equipos están felices. ¡Amanecerá y veremos! De paso, advierto que lo de aberrante nada tiene qué ver con Yogi Berra.

Joel B. Dinzey, de Santo Domingo, pregunta…: “¿Por qué tal ensañamiento de los Yankees contra Alex Rodríguez, si pudieron liberarlo. Por qué solo Ud. menciona tal rimbombante caso? Me refiero a la supuesta petición de Brian Cashman al mánager Ned Yost para que no lo incluyera en el roster de la Liga Americana”.

Amigo Jotabedé…: No es “de los Yankees”, sólo de los herederos Steinbrenner y del gerente-general Brian Cashman, porque les duele hasta el alma tener que pagarle 60 millones de sueldo más los incentivos… Y no “pudieron liberarlo”, porque hubieran tenido que pagarle todo… Generalmente publico lo que no consiguen los demás. A eso en periodismo se les llama exclusivas o tubazos y causan una dicha alucinante. Tengo muy buenas fuentes de informacion que me permiten superar en información a las agencias de noticias, corresponsales y, desde luego, a quienes buscan su material con el sudor de sus nalgas, solo viendo internet. Además, no acepto manipulaciones. Los Yankees me han ofrecido varias veces muchas cosas buenas, que no he aceptado, porque es más placentero publicar la verdad, sea acerca de quien sea, igual presidentes de países que de equipos, gobernadores, peloteros y demás figuras de la fauna. ¿O tú prefieres que publique solo cuanto aparece en todas partes?.

OJO.- En juanvene.com, el archivo de estas columnas y mucho más.

Gracias a la vida que me ha dado tanto, incluso un lector como tú.

Jbeisbol5@aol.com

“PÓNGAME A JUGAR SEÑOR…” PEPPER MARTIN A BRANCH RICKEY

pepper martin y al simmons 1931 ws

Por Andrés Pascual

Johnny Martin, apodado Pimienta, tal vez haya sido el único jugador de Grandes Ligas que, pese a ser un pelotero veloz, multiplicó por 10 esa herramienta por la forma como robó las bases (y la cantidad) en una Serie Mundial.

Según Eladio Secades, “Martin (Foto a la izquierda con Al Simmons en la Serie Mundial de 1931) corría siempre, se burlaba de la astucia del manager contrario, a veces fuera de toda lógica, pero revolucionó al público con aquellas sprintadas”.

La intención de correr sin fuerza humana o divina que pueda contra el instinto, porque no se puede calcular cuándo “saldrá” de acuerdo a la regla no escrita; porque nadie del escuadrón contrario puede interpretar el momento, sino muy locos o muy brutos (ellos mismos), como Víctor Mesa y Lázaro Madera de las series castristas, o como Hiraldo Sablón, cubano del Cienfuegos y del Cincinnatti, que salían sin ningún tipo de seña, a veces en momentos contraindicados, puede hacer exitosa la jugada, a la vez que difículta el plan de contención contra el galgo, cuya tarjeta de presentación es “no me importa la regla, de hecho no juego con ellas”; aunque, si se profundizara en la “sique” de este tipo de corredores, la realidad es que nunca conocen cuándo deben salir de acuerdo al score, ni qué conteo es el bueno… de los cuatro que mencioné sólo Martin trascendió a la inmortalidad por esa manera de juegar en bases o en home, salvando las diferencias entre un beisbol como el de Castro y el PROFESIONAL. Esta clase de pelotero siempre tendrá un público especial para aplaudirlo, incluso olvidadizo ante cayucadas que fueron contribuyentes a la caída de su equipo.

En la primavera de 1931, Pimienta no tenía la mínima esperanza de ser regular en Grandes Ligas con los Cardenales de San Luis, por lo que decidió tomar “el rábano por las hojas” y se dirigió a la oficina del General Manager de los Pájaros Rojos:

  • Sr. estoy cansado de vagar como un fantasma por las Menores, si no tiene espacio para mi, cámbieme o véndame, pero haga algo. Entonces Branch Rickey mordió la punta del tabaco y le respondió que estudiaría su caso; esa noche recibió la notificación de que “abriría como regular” del club.

La campaña de 1930 había sido enorme para el outfielder, que bateó .363 con los Alas Rojas de Rochester, pero, si Rickey no hubiera tomado con afecto y actitud positiva la decisión de interpelarlo, todavía no hubiera abierto un juego.

Martin tuvo un aceptable 1931, pero culminó con los honores máximos de postemporada, porque fue el Héroe indiscutible de la Serie Mundial contra los Tigres de Detroit.

En el Clasico de Octubre estuvo frente al San Luis el club más poderoso de ambas ligas, quizás de “todos los tiempos”, los Elefantes Blancos de Filadelfia, completo, la novena ideal, sin máculas ni en el bateo ni en el pitcheo ni en la defensa y con uno de los mejores managers del juego de la histoia, Connie Mack, el Gran Cornelius.

Los Atléticos de Filadelfia eran mejores que los Yankees de Ruth y Gerigh, la dirección de los Cardenales lo sabía, por eso el manager Gabby Street llamó a sus hombres más rápidos, Walkins y Pepper Martin y les dijo:

  • Yo no sé qué podremos hacer contra Earnshaw y Grove, con entera franqueza, creo que vamos a batear muy poco, por lo que, cuando ustedes entren en bases, corran todo lo que puedan, vamos a hacer jugadas a ver si…

Y así fue, corriendo siempre, tocando la bola, dejándosela en la mano al catcher Mickey Cochrane unas veces, o siguiendo hasta segunda con hit al left, explotando lo ajeno a la temeridad en el cálculo que estaba Al Simmons, o anotando en pisicorres con lances cortos, jugó Pepper Martin la Serie Mundial.

El Héroe máximo con 5 robadas y 12 hits, entre ellos un jonrón y un juego de 4 empujadas, el 5to partido. Martin estuvo a un sencillo de empatar un récord mundial.

La publicidad que recibió fue enorme, tanto que obtuvo contratos para actuar en shows de teatros de interés, a los que renunció porque “lo mío era jugar pelota, no la actuación”.

Johnny Leonard Roosevelt Martin nació en Temple, Oklahoma, en febrero 29 de 1904 y falleció del corazón el 29 de marzo de 1965 en su estado natal.

Manager de Ligas Menores con el Miami Sun Sox, donde lo suspendieron un año por levantar a un umpire por la solapa y en otra oportunidad arrestado por subir a las gradas a golpear a un fanático. Apodado también El Caballo Salvaje de Osage.

Lideró 3 veces el casillero de robadas y uno de el de anotadas con los Cardenales, bateó .298 en 13 campañas, en las que su embasamiento fue de .358 y su slugging .443 para total de .801, bateó 5 veces sobre trescientos, dos de de estas sin las veces reglamentarias. Estuvo en 4 Juegos de Estrellas.

Pepper Martin visitó varias veces La Habana para enfrentar a los Havana Cubans, nunca fue una personalidad de excesos exéntricos en la capital cubana.

¿Lo hago o no lo hago? Los cambios en MLB

por Arturo Marcano
Nos acercamos a la fecha límite para realizar cambios directos en Grandes Ligas, periodo que finaliza el 31 de julio. Y con ello muchos fanáticos siempre pierden la paciencia al no ver a sus equipos realizar las transacciones que necesitan para meterse de lleno a la lucha por la postemporada.Los equipos tienen que ponderar muchas variables, ya que ese es un mundo cada vez más complejo.A continuación tratamos de explicarles algunas de las más importantes:
1) El espejismo del doble wild card: la incorporación del segundo wild card hace que muchos equipos tengan oportunidad de pasar a los playoff, lo que limita la cantidad de jugadores disponibles. Ningún equipo cederá piezas importantes si todavía tiene esperanzas. En estos momentos solo Filadelfia, Milwaukee y Colorado están fuera de carrera y eso no ayuda el mercado de cambios.
2) Reestructuración: las políticas de distribución de ganancias y nuevos ingresos millonarios por derechos de tv hacen que todos lo equipos tengan suficientes recursos para competir en el mercado de agentes libres por los mejores talentos. Ya esos planes de reestructuración a largo plazo no tienen mucho sentido, hay otras opciones a mediano plazo menos traumáticas. Es por ello que los equipos no están motivados en ceder toleteros clave solo por el hecho de vivir una mala temporada, algo que también limita las operaciones en estas fechas.
3) Prospectos en roster de 40 pero fuera del roster de 25: los prospectos en el beisbol tienen gran valor dentro de las organizaciones y representan también un alto riesgo. Hay equipos que prefieren insistir en darle oportunidades a sus granjas. Otros, no lo dudan dos veces a la hora de aceptar una transacción que implique dejarlos sin talento disponible a corto plazo. Pareciera que son cada vez menos las gerencias que están dispuestas a salir de su futuro cercano por algún pelotero que pudiera darle un año de servicio. Un caso interesante fue el cambio de Andrew Millerde Boston a Baltimore por un lanzador en roster de 40 llamado Eduardo Rodríguez. Hoy en día el venezolano es pieza fundamental de los patirojos y Miller está con los Yankees. Ese cambio ayudó a los Orioles en 2014 y ahora a Boston por los próximos años.
4) Estrella por estrella: Boston Red Sox y Oakland Athletics sorprendieron el año pasado con el cambio de John Lester por Yoenis Céspedes. Ese tipo de transacciones según Alex Anthopoulos, gerente general de los Azulejos de Toronto, son una opción cada vez más disponible en las mesas de trabajo. Es decir, yo lleno un hueco pero me desprendo de una pieza importante que terminará llenando un hueco en el otro equipo. No es presente por futuro, es presente por presente. Ahora, también conlleva un riesgo. El hecho que un equipo tenga exceso de ofensiva en estos momentos, por ejemplo, no implica que no necesitará un bate en la postemporada y creo que Oakland lo demostró.
5) Jugadores en roster de 25 o bajo control: Estos son jugadores establecidos en roster de 25 que todavía están en los años de control incluyendo los de arbitraje. Este es un grupo muy apetecible ya que generalmente ya tienen un nombre en las mayores, no se declararán agentes libres prontamente y son relativamente baratos. Por eso mismo es que no se negocian fácilmente. Mientras más años de control existan más valor tienen en el mercado de cambios. Cuando los Azulejos adquirieron a Josh Donaldson muchos se sorprendieron ya que el estelar tercera base todavía está bajo control del equipo hasta el 2019. Incluso si sus años de arbitraje son caros, como lo serán, es una pieza que cualquier equipo quisiera tener por esa cantidad de temporadas.
6) Agentes libres: los llamados jugadores de alquiler son aquellos que se declararán agentes libres al final de la temporada. Estos generalmente pudieran generar un gran impacto en dos meses pero luego terminarán en otro equipo y la clave es determinar que tanto las gerencias están dispuestas a entregar por esos servicios. En décadas pasadas estos eran los peloteros que más generaban interés y retorno, pero ya no.
7) Nuevas gerencias: las nuevas gerencias son cada vez mas complejas y cerradas. En muchos casos son grupos de trabajo que abarcan muchas áreas lo que hace difícil realizar transacciones importantes. Hay hasta miedo de realizar algún cambio que luego no funcione y genere todo tipo de reacción negativa en los medios. Todo esto por el mismo hecho que hoy en día todos los equipos, incluso los ubicados en los llamados mercados pequeños, tienen suficientes recursos como para no depender de cambios con los equipos en mercados mas grandes tal como sucedía antes.
8) Ventana de oportunidad: hay rosters que tienen un tiempo específico para generar resultados ya que su núcleo o tiene una edad avanzada o está a punto de disolverse al declararse agentes libres. Esos equipos tiene más presión de adquirir piezas adicionales en estos momentos y las otras gerencias lo saben.Al final, siempre se dan cambios, unos grandes y otros no tanto, pero no es un proceso sencillo… hay muchos factores involucrados y también bajo consideración el precio a pagar… ya veremos.
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