Los Rockies podrían aspirar a un título divisional la próxima temporada

DENVER — Los Dodgers y los Gigantes han establecido una hegemonía en el Oeste de la Liga Nacional. Entre los dos equipos, han llegado a la postemporada siete veces en las últimas cinco campañas.

Los Ángeles ha ganado cuatro títulos divisionales consecutivos. San Francisco ha ido a los playoffs como Comodín en dos de las últimas tres temporadas y fue campeón del Oeste del Viejo Circuito en el 2012, cuando ganó una de sus tres Series Mundiales desde el 2010.

De su parte, los Rockies han terminado con récords perdedores en cada una de las últimas seis campañas. Pero las cosas podrían estar a punto de cambiar.

La novena de Colorado llegó al receso de temporada con la meta de dar la pelea en el 2017 y hay motivos para pensar que así será.

No ha habido venta de “liquidación”. Carlos González será agente libre en un año y aunque los Rockies gozan de profundidad en los jardines, no tienen intenciones de desprenderse del venezolano, quien reúne las cualidades para ayudar a un equipo con posibilidades de ganar.

Y eso es justo lo que se consideran los Rockies – un equipo contendiente y no un club que busque adquirir prospectos a cambio de uno de los guardabosques más talentosos en Grandes Ligas.

Ahora mismo, Rockies están en busca de las piezas que necesitan para capturar el primer título divisional en la historia de la franquicia. Por eso, a la hora de elegir a un nuevo capataz, optaron por la experiencia de Bud Black.

Por lo mismo, hay indicios de que Colorado tiene en la mira a Mark Melancon, quien además de haber sido uno de los taponeros más consistentes de Grandes Ligas en los últimos años, es oriundo del área de Denver. Al preguntársele acerca del éxito que ha tenido en el Coors Field, el derecho sonrió y respondió, “Aprendí a lanzar en la altitud. No me molesta”.

Está por verse si los Rockies serán capaces de elaborar una oferta que le convenga tanto al equipo como a Melancon.

Reforzar la parte trasera del bullpen es precisamente lo que necesitan hacer los Rockies. Agregar a un verdadero cerrador le permitiría al derecho Adam Ottavino y al zurdo Jake McGee fungir como preparadores y podría convertir a Colorado en un legítimo contendiente en el Oeste de la Nacional.

En el 2016, McGee no tuvo los resultados que los Rockies esperaban, pero intentó lanzar pese a una dolencia en la rodilla izquierda y ahora tendrá tiempo para sanar. De su parte, Ottavino demostró en los últimos dos meses de la temporada lo dominante que puede ser. Este invierno, el derecho tiene la oportunidad de enfocarse en ponerse en forma para lanzar luego de pasar el último año recuperándose de una cirugía Tommy John.

En verdad, a los Rockies no les hace falta mucho más. Cuentan con una alineación potente, una defensa dominante y una rotación joven integrada por brazos de poder.

La principal interrogante en el lineup de los Rockies es la primera base, pero dado que cuentan con un exceso de jardineros – los veteranos González, Charlie Blackmon y el venezolano Gerardo Parra, más los prospectos David Dahl y el dominicano Rafael Tapia – el equipo tiene flexibilidad en ese sentido.

Además de la profundidad en los jardines, tienen al antesalista Nolan Arenado, uno de mejores jugadores de Grandes Ligas, y al intermedista DJ LeMahieu, quien fue el campeón de bateo en la Liga Nacional este año y ha ganado un Guante de Oro. Y el torpedero de Colorado, Trevor Story, iba reuniendo argumentos para el premio al Novato del Año del Viejo Circuito antes de quedar fuera de acción a finales de julio por un ligamento desgarrado en el pulgar izquierdo. Además, Colorado cuenta con Tom Murphy, un receptor novato de gran promesa.

La rotación de Colorado luce bastante fuerte con el diestro Jon Gray y el zurdo Tyler Anderson, quienes fueron seleccionados en las primeras rondas del draft amateur y demostraron este año que merecen ser ligamayoristas. También están Chad Bettis, quien tuvo marca de 14-8 en el 2016 — incluyendo foja de 8-2 en el Coors Field — y Tyler Chatwood, quien esta temporada tuvo marca de 12-9 y efectividad de 3.87 luego de recuperarse de una cirugía Tommy John.

Los Rockies también tienen opciones en su finca para llenar el puesto de quinto abridor, incluyendo a Jeff Hoffman, la pieza clave que recibieron en el cambio en el que Troy Tulowitzki pasó a los Azulejos en el 2015. También está el venezolano Germán Márquez, adquirido junto a McGee desde los Rays el pasado invierno a cambio de Corey Dickerson.

¿Tendrán los Rockies suficiente talento para finalmente coronarse campeones de su división?

Con el tiempo lo sabremos, pero Colorado luce tener motivos para aspirar a eso mismo en el 2017.

Anunciados los ganadores de los Bates de Plata 2016

Varios peloteros que ganaron por primera vez se unieron a uno de los grandes bateadores de todos los tiempos cuando se anunciaron los ganadores del premio Bate de Plata la noche del jueves.

El ícono de los Medias Rojas, el dominicano David Ortiz, coleccionó el séptimo y último Bate de Plata de su carrera como despedida de una temporada memorable, y un total de 11 toleteros se llevaron el trofeo que honra la excelencia ofensiva por primera vez, ocho en la Liga Nacional y tres en la Liga Americana.

Los siete de Ortiz fueron igualados por el venezolano Miguel Cabrera, que consiguió su séptimo. El jardinero de los Angelinos Mike Trout se llevó su quinto. Pero hubo muchas caras nuevas y el futuro parece en buenas manos porque ocho de esos 11 que lo obtuvieron por primera vez son menores de 30 años.

Los premios Bate de Plata, que son presentados anualmente por Louisville Slugger, honran a los mejores bateadores en cada posición de cada liga y son escogidos por manager y coaches, que no pueden votar por un pelotero de su mismo equipo. Los ganadores de este año salieron de 13 equipos.

Ortiz extendió su propia marca de más Bates de Plata para un bateador designado y se convirtió en el jugador de los Medias Rojas con más de esos premios. Lo hizo con una temporada incomparable para cualquier bateador de su edad. A los 40 años, sus 48 dobles, 38 jonrones y 127 empujadas fueron cifras topes para peloteros de 40 o más años en su última temporada, y su OPS de 1.021 fue por mucho el mejor entre todos los bateadores designados.

A Ortiz se le unieron en la Liga Americana dos compañeros de equipo. El arubeño Xander Bogaerts se llevó su segundo Bate de Plata corrido y Mookie Betts lo ganó por primera vez.

El resto del infield estuvo liderado por Cabrera (.316 AVG, 38HR, 108CI) y su séptimo trofeo. Otro venezolano, José Altuve de los Astros, ganó su tercer Bate de Plata en fila al convertirse en el primer segunda base en acumular 100 anotadas, 200 hits, 40 dobles, 20 jonrones, 95 empujadas y 30 bases robadas en una temporada, y solo el quinto jugador en la historia en hacer algo así.

El venezolano Salvador Pérez, de los Reales, ganó en la receptoría gracias, entre otras cosas, a sus 22 jonrones.

Entre los ganadores de la Liga Nacional, el venezolano Wilson Ramos se lo llevó en la receptoría. Lideró a los caretas del circuito en promedio de slugging (.496) y terminó segundo en promedio de bateo (.307) y jonrones (22).

El cubano Yoenis Céspedes destacó con su segunda temporada seguida con 30 o más jonrones.

Los ganadores son:

LIGA AMERICANA

Receptor: Salvador Pérez (Reales)
Primera base: Miguel Cabrera (Tigres)
Segunda base: Jose Altuve (Astros)
Tercera base: Josh Donaldson (Azulejos)
Campocorto: Xander Bogaerts (Medias Rojas)
Jardinero: Mookie Betts (Medias Rojas)
Jardinero: Mike Trout (Angelinos)
Jardinero: Mark Trumbo (Orioles)
Bateador Designado: David Ortiz (Medias Rojas)
LIGA NACIONAL

Receptor:  Wilson Ramos (Nacionales)
Primera base: Anthony Rizzo (Cachorros)
Segunda base: Daniel Murphy (Nacionales)
Tercera base: Nolan Arenado (Rockies)
Campocorto: Corey Seager (Dodgers)
Jardinero: Charlie Blackmon (Rockies)
Jardinero: Yoenis Céspedes (Mets)
Jardinero: Christian Yelich (Marlins)
Lanzador: Jake Arrieta (Cachorros)

Draft Internacional: Idea de MLB que amenaza al béisbol venezolano

María Véliz y Rafael Herdé hablaron del draft internacional /Foto Génesis Ramos

Escribir una leyenda

María Véliz y Rafael Herdé hablaron del draft internacional /Foto Génesis Ramos

César Sequera Ramos || @CSequera11

¿Imaginan que el beisbol no tuviera a jugadores como José Altuve, Martín Prado oRougned Odor? Parece imposible, pero con los cambios que espera realizar MLB en la firma de peloteros, alcanzar el sueño de las Grandes Liga será todavía más complicado.


¿Los scouts de MLB van a ir a las fronteras y los barrios?”

La idea de realizar un draft internacionalha tomado una fuerza que nunca tuvo, y de acabarse formalizando, un sinfín de consecuencias llegarán al principal pasatiempo venezolano. María Véliz y Rafael Herdé, miembros de la Academia Bucaneros Venezuela, visitaron las instalaciones del Bloque DEARMAS para explicar los estragos que generaría la nueva modalidad que quiere adoptar MLB.

El draft internacional es una idea que espera establecer las Grandes Ligas para controlar las firmas a jugadores de los extranjeros. Esas cantidades estratosféricas en las contrataciones han comenzado a incomodar en los despachos de las mayores y este mecanismo vigilará los procedimientos.

“Todo se debe por la parte económica y para evitar las grandes firmas”, explica Rafael Herdé, que teme por los efectos que tendrá en la exportación de jugadores en Venezuela. “Pero también afectará a los demás, porque las organizaciones estarán más limitados y menos jugadores llegarán al profesional”.

Aunque todavía no hay un reglamento oficial, el draft internacional acumularía a un grupo de jugadores de todo el mundo en República Dominicana, y los equipos de Grandes Ligasirían seleccionando a los jóvenes que más les interesan. Asimismo, habría límites en la cantidad de dinero en la firma, evitando la libertad en las negociaciones que hay en la actualidad.

“Ellos (MLB) dicen que tendrán un complejo en República Dominicana donde podrán estudiar, pero eso será para los prospecto de más alto nivel”, aclara María Véliz. “No todos podrán exhibir su talento porque es imposible que estén todos allá”.

En un mercado con tantas libertades, las academias facilitan que el talento de todas las localidades sea exhibido, algo que no sería igual, según los miembros de Bucaneros con el draft internacional. “¿Los scouts de MLB van a ir a las fronteras y los barrios?”, interroga Véliz. “Esa materia prima que empieza desde los ocho años no lo podrán encontrar y llegará un momento que Venezuela no tendrá ningún prospecto”.

Cualidades como las de Miguel Cabrera o Félix Hernández, que siempre llamaron la atención de los scouts, no tendrán mayores contratiempos. Pero esos que tardan en desarrollar sus habilidades, o que no cuentan con fortalezas atléticas importantes, se verán sumamente afectados.

Johán Santana, José Altuve y Martín Prado firmaron por bono bajos y se convirtieron en estrellas de Grandes Ligas”, señala Herdé. “Son casos que se deben analizar, porque de realizarse el draft, será prácticamente imposible que sigan saliendo ese tipo de ejemplos”.

Además que estarían llevando a adolescentes a otro país y fuera de su zona de confort. “¿Quién garantiza que allá van a inculcarles esos valores?”, agrega María Véliz. “Van a otra cultura y lejos del contacto de sus familiares, algo que les garantizamos en las academias”.

El ejemplo perfecto sería Puerto Rico, que luego de ser parte del draft universitario, han dejado de ser una potencia en el beisbol. Talentos como Carlos Correa o Francisco Lindorson fáciles de notar, sin embargo, ya no exportan la misma cantidad del pasado.

Golpe en el aspecto social

Aunque no resalte a primera vista, la idea de un draft internacional tendría consecuencias en el aspecto social. Las academias estarían obligadas a cerrar y una gran cantidad de empleos se perdería.

“Estamos aportando trabajo, y de cerrar, varios quedarán desempleados más de 70 personas”, asevera Herdé, que habla de personas que trabajan como psicólogos, transporte, médicos y encargados en el mantenimiento del terreno. “Tenemos dos años trabajando y todos quedarán afectados con esta decisión”.

Además de la principal ayudante del beisbol menor. ”Afectaría en el aspecto social, porque todas las academias tratamos de ayudar y patrocinar al beisbol menor tanto en nivel nacional como internacional”, detalla Véliz. “Si las academias no están, quién los va a ayudar”, concluyó.

Chicago y el adiós de los Adorables Perdedores

El Emergente

Ignacio Serrano

Hubo un tiempo en que Chicago fue La Meca del beisbol. Los Cachorros y los Medias Blancas ganaron consecutivamente las series mundiales de 1906, 1907 y 1908. Entre 1906 y 1919 ambos equipos se combinaron para asistir ocho veces al Clásico de Octubre.

Un siglo de sequía tuvo la segunda ciudad más importante de Estados Unidos. Un siglo con algunos momentos de esperanza, como en 1945, cuando los oseznos ganaron la Liga Nacional, o 1959, cuando los patiblancos conquistaron la Americana.

A lo largo de esta insólita espera, que los Medias Blancas terminaron en 2005, al ganar con Oswaldo Guillén; mientras generaciones de aficionados veían pasar sus vidas enteras sin celebrar una corona, los Cachorros se forjaron un nombre que por décadas ha latido en el pecho de sus aficionados y la prensa de la urbe: los Adorables Perdedores.

Fue esa una de las grandes diferencias que siempre separaron a los equipos de la Ciudad de los Vientos. Mientras los Sox eran la clase obrera, con un gris estadio enclavado en la industrial zona sur, los Cubs eran los “Cubbies”, los cachorritos, los dueños de un parque donde siempre se jugaba de día, el único sin colchonetas protectoras en el outfield, para permitir que la hiedra siguiera decorando los jardines.

El Wrigley Field, dicen los lugareños, era el bar más grande del mundo por aquellos años 70 y 80, cuando Harry Caray se asomaba desde la caseta de transmisión para cantar el himno de la pelota, el Take me out to the ballgame, cada séptimo inning.

Nuestra generación creció cerca de todo eso, porque la estación WGNTV era una de las pocas formas que existían de ver beisbol a diario en esos tiempos sin internet y con antenas parabólicas.

Quizás por eso, cada cuarentón o cincuentón que es seguidor de los diamantes lleva un poco de los Cachorros en su corazón, en este lado del mundo.

Puede que la versión 2016 de la divisa ubicada en la zona norte siga siendo adorable. La hiedra, el estadio centenario, sus uniformes casi sin cambios, las caras jóvenes del roster, los pintorescos locales que rodean el lugar, todo eso ayuda. Pero la cara de la franquicia está dando un cambio crucial, independientemente del resultado de la Serie Mundial.

Theo Epstein llegó con ese objetivo al alto mando de la franquicia. Logró algo semejante en Boston, cuando acabó con la Maldición de Babe Ruth, pero allá completó un roster que ya tenía figuras. Su labor, en este caso, ha sido casi desde cero.

Sesudo sabermétrico y dirigente visionario, Epstein fortaleció el sistema de ligas menores, fue agresivo en las firmas internacionales, forzó la barra para traerse al manager Joe Maddon, hizo cambios brillantes y apuestas con el ojo abierto que los demás no tenían, como al adquirir a Anthony Rizzo o Jake Arrieta.

Ni siquiera necesitó sumar súper estrellas en el mercado de agentes libres; acaso Jon Lester, porque Ben Zobrist no era tal cosa.

Es una maquinaria balanceada, con peloteros experimentados, pero sobre todo con jóvenes como Kyle Schwarber, el puertorriqueño Javier Báez y el novato venezolano Willson Contreras.

El mejor gerente, con el mejor manager de la MLB, formando el mejor equipo, que obtuvo el mejor récord.

No importa lo que pase contra los Indios de Cleveland. Los Adorables Perdedores de ayer prometen ser ganadores en los años por venir.

Publicado en El Nacional, el miércoles 26 de octubre de 2016.

Joe Maddon: Cachorros se fijarán poco en la historia durante la Serie Mundial

CLEVELAND — Cuando concluya la 112 Serie Mundial entre los Cachorros y los Indios, uno de los dos equipos le pondrá fin a una larga sequía de campeonatos.

Cleveland tiene desde 1948 que no alza el trofeo del Clásico de Otoño y llevaba desde 1997 sin participar en una final de Grandes Ligas. Pero para la mayoría de los fanáticos que no sean simpatizantes de la Tribu, el caso de los Cachorros es más llamativo. La franquicia del norte de Chicago no había sido partícipe de una Serie Mundial desde 1945 y, como se ha recordado un sinnúmero de veces, el equipo no gana el título desde 1908.

Ahora la interrogante para ambos equipos es la siguiente: ¿Pesa la historia, o es cuestión de los jugadores simplemente salir al terreno a hacer lo que siempre han hecho?

En el caso de los Cachorros, el manager Joe Maddon sabe lo que espera de sus pupilos.

“Creo que todos respetamos la historia, lo que ha pasado y lo que no ha pasado antes”, dijo el dirigente. “Pero les prometo que nuestros muchachos van a estar en el presente”.

De ganar la Serie Mundial del 2016, Maddon, la gerencia encabezada por Theo Epstein y los jugadores serán parte de una celebración jamás visto en varias generaciones. Aunque la mayoría de los integrantes de los Cachorros expresa su preferencia por enfocarse en la tarea que tiene de frente, sí hay cierto conocimiento y valoración de la historia en las filas del equipo.

“Este grupo de jugadores tiene la oportunidad de hacer algo que no se hace en 108 años”, dijo el receptor veterano de los Cachorros, el venezolano Miguel Montero. “Hubo tantos buenos jugadores que jugaron por los Cachorros y no llegaron a este punto. Entonces, me siento bendecido de estar aquí y ser parte de este equipo que participa en la Serie Mundial. Y la bendición será mayor si la ganamos”.

Una cosa es estar consciente de la magnitud de la historia. Otra es jugar un partido de béisbol, como hicieron los Cachorros 172 veces en el 2016 (sin contar la pretemporada) antes de arribar al Clásico de Otoño.

“No creo que (el torpedero Addison Russell) vaya a estar preocupado por eso cuando se batee un rodado hacia él, ni que lo esté (el tercera base Kris Bryant) cuando en conteo de 3-2 le tiren un pitcheo bajito y afuera”, comentó Maddon. “Así lo hemos hecho, y eso es lo que yo les he inculcado”.

Ese es el consenso en los Cachorros-con todo y la fiesta sin precedente que les espera si se coronan campeones.

“Estamos muy contentos de estar aquí, pero no tratamos de pensar en cuanto años lleva sin ganar del equipo ni nada eso”, dijo el relevista venezolano de los Cachorros, Héctor Rondón. “Lo que estamos tratando de hacer cada vez que salimos al terreno es hacer algo especial y aquí están los frutos”.

¿Cuál es la sorpresa de los Indios de Cleveland?

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¿Cuál es la sorpresa de los Indios de Cleveland?

El Emergente
Ignacio Serrano
 

¿Cuál es la sorpresa de los Indios de Cleveland? No fue ganar la división, ciertamente.

 
La tribu voló debajo del radar para una parte de la afición, pero su apuesta inicial tenía fundamento: con esa rotación, en la que sobresalían el venezolano Carlos Carrasco y Corey Kluber, cualquier escuadra debía llegar a los playoffs.
 
Ese quinteto era notablemente superior a lo que tenían en Detroit, Chicago y Kansas City. Por eso, cuando Carrasco y compañía demostraron lo que podían hacer sobre la loma, semana a semana, era predecible considerar adentro a los indígenas, aunque apenas estuviéramos en julio.
 
La sorpresa ha venido después, en la postemporada. Porque esa escuadra que el miércoles ganó su ticket para la Serie Mundial llega con una rotación devastada, un bateo que ha hecho el trabajo, un grupo de protagonistas que casi pasa agachado y un cuerpo de relevistas excepcional.
 
Carrasco se fracturó en septiembre, cuando los aborígenes ya respiraban tranquilos. Fue un golpe en apariencia devastador. La línea que le dio en la mano y le quebró un dedo también pegó duro en el punto más fuerte de la divisa.
 
Una lástima. ¿Qué habría hecho el larense en octubre? Desde hace tres zafras es uno de los mejores pitchers de la Liga Americana y la Serie Mundial iba a ser el escenario ideal para su consagración.
 
Danny Salazar cayó antes. El dominicano de la bola de fuego no está disponible desde el mes pasado, debido a una lesión en el antebrazo derecho.
 
Trevor Bauer cayó después. La imagen fue dantesca, con el meñique tasajeado, mientras trataba de lanzar strikes, días atrás, con la sangre manando, copiosamente, hacia el suelo. Una torpeza, al tratar de reparar un dron en su casa, llevó a que la hélice le cortara parte del dedo y otra parte del chance de los Indios.
 
Kluber quedó prácticamente, solo con Josh Tomlin. Se acababa el tiempo de la abundancia.
 
Lo sucedido el miércoles era la señal más clara de que el tiempo de Cleveland en 2016 ya había finalizado, cuando el novato Ryan Merritt subió al morrito para hacer la segunda apertura de su carrera, con apenas 11 innings en su carrera de las Grandes Ligas.
 
Vaya error de apreciación. Lo sucedido el miércoles, en realidad, fue la más clara señal de grandeza de ese grupo de jugadores, cuando Merritt acaudilló un blanqueo combinado que contó con la decisiva participación de los relevistas, una vez más.
 
Es cierto, Andrew Miller y Cody Allen son dos brazos de primer nivel para los innings finales; es casi imposible dañar a quienes permiten menos de medio corredor en circulación por cada episodio de trabajo. Pero esta divisa ha requerido de mucho más, para regresar al Clásico de Octubre.
 
Hace falta que muchos peloteros aporten para compensar tan grandes pérdidas. Hace falta jugadores como Roberto Pérez, por poner un caso, alguien cuyo average de .143 camufla su gran forma de llamar los pitcheos.
 
Terry Francona parece mejor manager hoy que en 2004, cuando llevó a los Medias Rojas de Boston a terminar con la “Maldición de Babe Ruth”. Es lógico, entonces tenía más presupuesto y piezas de mayor nombradía y salario.
 
Aquí también tiene un desafío. No hay maldiciones conocidas en Cleveland, pero sí una sequía de títulos desde 1948.
 
Otra sorpresa más y podrá volver a celebrar.
 
Publicado en El Nacional, el viernes 21 de octubre de 2016.

Kenta Maeda sale a apagar otra vez los bates de Cachorros

LOS ANGELES — Si se arrojase una monedita a una fuente por cada vez que le preguntaron a Dave Roberts si usaría al estelar Clayton Kershaw en el Juego 5 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, con la justa igualada 2-2 con los Cachorros de Chicago, a lo mejor ya ni se vería el agua de tanto metal.

Hasta el propio Kershaw se le acercó para ofrecer sus servicios para trabajar de nuevo con poco descanso intermedio entre aperturas y la respuesta del dirigente de los Dodgers de Los Angeles fue la misma que le diera a la prensa: No.

Roberts le tiene enorme confianza al serpentinero japonés Kenta Maeda e irá con su derecho ganador de 16 juegos en la temporada regular en pos del triunfo que coloque a los Dodgers a un paso de su primera Serie Mundial desde el 1988.

“Sí, Clayton se me aproximó, como siempre lo hace, para decirme que haría todo lo necesario para ganar”, reveló el manejador de la Tropa Blanquiazul. “Pensando bien las cosas, lo mejor para nosotros es que abra el Juego 6 [en Chicago] y que Kenta inicie el jueves. Y con la suma de los brazos que tenemos en el ancla de nuestro bullpen, creo que estaríamos en buena posición.

“El Juego 5 no es decisivo”, insistió Roberts. “No es un partido de eliminación. Y la acumulación del uso de Clayton en los 10 días recientes es un factor en nuestra decisión. Esas son las razones por las cuales no lo usaremos [el jueves]”.

Maeda brilló con los Dodgers en su temporada de novato en la Gran Carpa, lo cual es fantástico y aportó una campaña completa en la rotación, algo de lo cual no puede vanagloriarse ninguno de los otros abridores del equipo, lo cual es fabuloso, pero recientemente no ha tenido fortuna en los Play-Offs.

“Lo que necesita hacer Kenta es ponerse arriba en la cuenta de bolas y strikes”, diagnosticó Roberts. “Si logra eso, pudiera expandir la zona y eso sería realmente bueno. Como les pasa a todos los lanzadores, las cosas se les hacen más arduas si tienen que trabajar por detrás en la cuenta porque sus adversarios comienzan a olfatear sangre.

“Kenta ha trabajado en una tonelada de juegos grandiosos en su carrera — incluyendo su trayectoria destacada en el Japón- y esperamos que suba a la lomita a competir, a sacar outs”, indicó Roberts de su confianza en el brazo de la Tierra del Sayonara.

Por su parte, Maeda sabe que sus cuatro aperturas recientes no han estado a la altura de su magnífica temporada del 2016, pero considera que la oportunidad la pintan calva para pueda reivindicarse plenamente en el Juego 5.

“Va a ser un juego bien importante para el equipo, pero también lo va a ser para mi”, manifestó el derecho nipón. “No lo he estado haciendo bien, así que realmente tengo el deseo de tirar un buen juego. Eso es lo que trataré de hacer.

“Voy a tratar de no ser tan cuidadoso”, especificó Maeda. “Me voy a concentrar en lanzar bien y quitarme de la mente lo que he hecho en el pasado”.
Siete de las 16 victorias de Maeda fueron obtenidas entre agosto y septiembre, lapso en el cual solamente dejó de trabajar una vez en menos de cinco entradas. Si es capaz de reverdecer parte de esos laureles el jueves, los Dodgers pudieran irse a Chicago con ventaja de 3-2 sobre los Cachorros.

“Voy a estar alerta sobre los bateadores de ellos que están encendidos”, profundizó Maeda. “Recuerdo cómo cada bateador [de los Cachorros] reaccionó ante un pitcheo específico mío. Me voy a basar en eso en mi apertura del jueves”.

Por cierto que el juego 5 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional llega para Maeda en un interesante doblete de emociones, porque quiere brillar con los Dodgers y a la vez su antiguo equipo, el Hiroshima Carp, también navega profundo en la postemporada japonesa.

“Es un sentimiento complicado pensar que el Carp ha llegado tan lejos sin mí”, bromeó el abridor de los campeones del Oeste de la Liga Nacional. “Estoy bien contento por ellos. Realmente quiero obtener un triunfo para los Dodgers y a la vez le deseo la mejor de las suertes al Carp”.