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3,000 Ks frente a 3,000 hits históricas comparaciones

JUAN VENÉ EN LA PELOTA…

Coral Gables, Florida (VIP-WIRE).-

“El problema de la humanidad es grave actualmente, porque con la misma facilidad con que se compra un revólver, se puede comprar un politiquero”… Pacomio.-

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Alex Rodríguez, quien ha sido el último en coleccionar tres mil incogibles, ha consumido 178 turnos al bate frente a seis lanzadores con tres mil o más strikeouts, y les ha bateado para 298, por 53 incogibles, entre esos siete jonrones.

Ahora, los lanzadores con tres mil o más strikeouts en Grandes Ligas han sido 16, y los bateadores que han conectado tres mil incogibles son cerca del doble, 29.

La revista “Baseball Digest” del mes que viene publicará un interesante trabajo sobre cómo han bateado en la historia los caballeros de tres mil hits frente a los de tres mil strikeouts. El mejor ha sido Ty Cobb, frente a uno solo de estos pitchers, promedio de 372, en 145 turnos, 54 incogibles. En cambio Tony Gwynn enfrentó a 10 de tales pitchers y les bateó para 344 en 381 turnos. Tris Speaker, 322, 149 viajes al home, frente a uno. Y Hank Aaron contra ocho, 306, por 162 en 530. Los únicos cuatro con 300 frente a los estelares lanzadores.

Pete Rose vió en su carrera a nueve pitchers con tres millares de strikeouts, en mil 149 turnos, 343 hits, promedio de 299. Esa cantidad de turnos es un escándalo, le sigue Lou Brock con 750, quien le bateó a nueve de esos lanzadores, 202 hits, promedio 269.

Cuatro con tres mil hits jamás les batearon a lanzadores de tres mil strikeouts, Stán Musial, Adrian (Cap) Anson, Honus Wagner y Paúl Waner.

George Brett les pegó 138 incogibles a 10 con tres mil y más strikeouts, promedio de 274… Hay cuatro con igual promedio en estos casos, 271, y son Dave Winfield frente a 12, 134 en 495; el puertorriqueño Roberto Clemente tuvo 584 de tales turnos, 158 hits; y Cal Ripken vio en su carrera a 13 pitchers de esos, les sonó 107 incogibles en 395 turnos… Wade Boggs, a 13 les conectó 69 hits en 258, para 267; Derek Jeter bateó frente a seis de esos pitchers, 261 turnos, 68 hits, promedio de 261; Willie Mays a siete, para 249, 86 en 346.

RETAZOS.- ** Está de lo más enojado Fernando Ballesteros (“Puro Beisbol”), por los atropellos de Erick y Juan José Arellano, a quienes califica de “bufones”. Estos hermanitos están cuenteando a la gente de Mazatlán, prometiéndoles estadio nuevo y equipo en la Liga Mexicana de Verano. Y no tienen con qué ni cómo… ** Desde Pinar del Río me informan que ocho personas, de las cuales seis son peloteros, salieron en una balsa rumbo a estas tierras del norte. Me prometieron los nombres. ¡Amanecerá y veremos!… ** Bryce Harper (Nationals) es el mejor bigleaguer entre los de 22 años de edad o menos. Batea para 344, 25 jonrones, 60 impulsadas, 470 porcentaje de embasado y mil 170 embasado más slugging… ¡Vas bien, muchacho, vas bien!…

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Gracias a la vida que me ha dado tanto, incluso un lector como tú.

Jbeisbol5@aol.com
@juanvene5

Greinke: Dominante a la hora buena

Zack Greinke llevó a 27 y dos tercios su racha de entradas sin permitir carreras después de su dominante actuación la víspera contra los Mets de Nueva York, y su promedio de efectividad para la temporada está en 1.48. Según escribió Anthony Witrado, Greinke no piensa en su racha de innings, pero sospecho que está siendo modesto, y probablemente piensa en sus resultados más que la mayoría de los lanzadores en esta temporada, teniendo en cuenta lo mucho que podría significar en este año.

Greinke firmó un contrato de seis años y $ 147 millones con los Dodgers de Los Ángeles antes de la temporada 2013, pero contiene una cláusula de salida que puede ejercer este otoño y Greinke está lanzando tan bien y es un lanzador tan inusual que parece una conclusión inevitable que él va a probar el mercado de nuevo.

Greinke cumple 32 años en octubre y en algún momento después de la pausa por el Juego de Estrellas, se registrará la entrada número dos mil de su carrera, el tipo de acumulación que reflexivamente algunos gerentes generales huyen por estos días. Si Andrew Friedman, que supervisa las operaciones de béisbol de los Dodgers, sigue siendo tan disciplinado como ha sido a lo largo de su carrera, y se centra en la regresión natural de los lanzadores que van envejeciendo, puede muy bien dejar pasar la oportunidad de dar a Greinke otro contrato a largo plazo.

Pero Greinke es inusual en muchos sentidos, otra es su tendencia a ser terriblemente honesto. (El receptor de los Dodgers A.J. Ellis, una vez bromeó que cuando la mayoría de sus compañeros de equipo dicen alguna broma o algo incómodo puedes reírte de ello, pero cuando Greinke dice algo sobre uno, tienes que mirarte en el espejo durante horas y reconsiderar tu humanidad).

Greinke es un atleta excepcional, un extorpedero con un casi perfecto y natural modo de soltar la bola, lo que debería mejorar sus posibilidades de preservar su efectividad a medida que envejece. Allard Baird, exgerente general de los Reales de Kansas City, ha contado que observó a Greinke lanzar en su primera sesión de bullpen después de que se había alejado del juego por un tiempo al principio de su carrera, y de inmediato, Greinke fue capaz de morder las esquinas de la zona de strike, su comando era casi perfecto.

Greinke también tiene una gran variedad de lanzamientos; a medida que envejece naturalmente pierde velocidad en su recta, pero tendrá otras maneras de poner out a los bateadores, con su cambio de velocidad, el uso de lanzamientos rompientes y el movimiento de su bola rápida. Algunos evaluadores rivales comparan a Greinke con Greg Maddux, quien tuvo efectividad de 2.22 en el año en que cumplió 32 años, y llegó a lanzar otra década y completar 5008 entradas en su carrera.

Pero todo dependerá de lo que Greinke quiera hacer, dónde podría querer lanzar, y lo que va a valorar más. Siempre podía optar por trabajar para quedarse con los Dodgers, donde ha estado cómodo, haciéndoles encontrar una extensión justa y amigable para ambas partes. Podría volver a la apertura del mercado y esperar alguna inversión fuerte de un club – tal vez los Gigantes, que tendrán dinero disponible cuando se termine la temporada y necesitarán ayuda en la rotación.

Su valor crece por su actuación. Piense en esto: Greinke ha tenido 17 aperturas, y ha permitido una o ninguna carrera en 13 de ellas.Greinke es incluso mejor de lo que era en 2009, de acuerdo a ESPN Stats & Information. Desde Elias Sports Bureau: Greinke es el cuarto lanzador de los Dodgers en la era moderna (desde 1900) con al menos cuatro aperturas sin carreras consecutivas en una sola temporada. Los otros son Orel Hershiser (seis en 1988), Don Drysdale (seis en 1968) y Clayton Kershaw (cuatro en 2014).

Buster Olney

HR de Hanley ayudó a Boston a llevarse serie ante Houston

BOSTON — Hanley Ramírez bateó un decisivo jonrón de dos carreras en el séptimo inning y losMedias Rojas de Boston vencieron el domingo a los Astros de Houston por 5-4.

Ryan Hanigan y Pablo Sandoval batearon tres hits cada uno por los Medias Rojas, que ganaron su tercera serie consecutiva, algo que no habían hecho desde el inicio de la campaña.

El novato Carlos Correa y Evan Gattis hilaron jonrones consecutivos sobre el “Monstruo Verde” por Houston, que perdió su segundo duelo en fila tras una racha de cinco triunfos.

Matt Barnes (3-2) se llevó el triunfo, tras ponchar al único bateador que enfrentó. Uehara trabajó el noveno, para su 19no salvamento.

Tony Sipp (2-4) fue el derrotado.

Por los Medias Rojas, los dominicanos Ramírez de 3-2, un jonrón y dos empujadas; David Ortiz de 3-0, y una anotada; y Alejandro De Aza de 3-0. El venezolano Sandoval de 4-3, dos anotadas.

Por los Astros, los boricuas José Altuve de 5-1, una anotada; y Carlos Correa de 4-3, un jonrón, dos empujadas. Los venezolanos Luis Valbuena de 3-1, una anotada; y Marwin González de 4-2.

Pujols y Angelinos le propinaron paliza a Rangers

ARLINGTON, Texas — Albert Pujols sacudió su 25to vuelacerca de la campaña, con lo que es líder jonronero de la Liga Americana, y los Angelinos de Los Ángeles derrotaron el domingo 12-6 a losVigilantes de Texas para barrerlos en la serie de tres enfrentamientos.

Kole Calhoun añadió un jonrón y cuatro remolcadas a la causa de los Angelinos. Mike Troutcelebró su tercera elección consecutiva para el Juego de Estrellas al conectar uno de siete sencillos o elevados productores de Los Ángeles en los primeros tres innings.

El garrotazo de cuatro esquinas de Calhoun, su noveno en la campaña, produjo tres carreras y dio a los Angelinos la ventaja por 12-1 en el quinto acto.

C.J. Wilson (7-6) permitió tres carreras en seis innings. El zurdo de Los Ángeles venció a su antiguo equipo por segunda ocasión en 10 aperturas.

El derecho Colby Lewis (8-4) cargó con la derrota al aceptar 12 imparables y 10 carreras limpias en cuatro actos.

Por los Angelinos, los dominicanos Pujols de 5-2 con una anotada y dos impulsadas, Erick Aybarde 4-1 con una anotada y una producida.

Por los Vigilantes, los venezolanos Rougned Odor de 4-1 con una anotada y tres empujadas, Elvis Andrus de 4-1 con una remolcada, Robinson Chirinos de 4-1. El dominicano Adrián Beltré de 4-1 con una anotada. El cubano Leonys Martín de 1-1.

Ramos clave en barrida de Nacionales sobre Gigantes

WASHINGTON — Wilson Ramos rompió el empate mediante un jonrón en la sexta entrada y losNacionales de Washington vencieron el domingo 3-1 a los atribulados Gigantes de San Francisco, barridos en la serie de tres encuentros.

Jordan Zimmermann lanzó siete innings con autoridad y Ramos añadió un sencillo productor en el octavo capítulo. Bryce Harper, elegido en la jornada como parte del equipo titular de la Liga Nacional para el Juego de Estrellas, conectó un doble y un sencillo.

Zimmermann (7-5) ha admitido una carrera en 22 innings y dos tercios durante sus últimas tres aperturas.

Drew Storen dio trámite al noveno inning para apuntarse su 25to salvamento por Washington, que ha ganado nueve duelos seguidos en casa.

Brandon Crawford conectó su duodécimo jonrón de la temporada por los Gigantes, que perdieron al manager Bruce Bochy y al abridor Ryan Vogelsong, ambos expulsados.

San Francisco finalizó una gira con foja de 0-6.

El relevista George Kontos (2-1) aceptó el cuadrangular de Ramos.

Por los Gigantes, el puertorriqueño Ángel Pagán de 4-1. Los venezolanos Gregor Blanco de 4-0,Ehire Adrianza de 3-0.

Por los Nacionales, el cubano Yunel Escobar de 4-0. El venezolano Ramos de 3-2 con dos anotadas y dos empujadas.

Llegó a las menores 10 años tarde y lo firmaron los Yankees

JUAN VENÉ EN LA PELOTA…

Coral Gables, Florida (VIP-WIRE).

“La única vez que un politiquero dice la verdad es cuando acusa a otro politiquero de mentiroso”… Dick Secades.-

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Jamás hubo en la Gulf Coast League (de novatos) un pelotero de la edad de Joey Falcone, 28 años. La mayoría llega a ese circuito a los 18.

Tampoco jugó ahí nunca un hombre procedente de haber expuesto la vida durante siete años en la guerra, alistado con los Marines. Joey estuvo en dos épocas destacado en Irak y otra más en Afganistán, como parte del personal médico, ya que estudiaba medicina en la Universidad de Columbia.

“Comprendo que he llegado al beisbol profesional unos 10 años después” dijo Joey, hijo de Pete Falcone, quien fuera lanzador zurdo de Gigantes, Cardenales, Mets y Bravos (1975-1984), “pero me creo capaz de poderle batear bien a cualquiera en cualquier nivel”.

Así lo ha demostrado Joey, nativo de Brooklyn, igualmente outfielder de habilidad notable para hacer contacto con el bate y para sacar la bola. Lo relatan sus números en las actividades de high school y Universidad, igual que ahora en los pocos días que lleva en el profesionalismo. Los Yankees lo firmaron después de verlo durante un fin de semana en un try out en Tampa.

“Mi hijo tiene condiciones especiales como bateador” afirma Pete, un padre muy entusiasmado“, y también tiene unos deseos enormes de aparecer en Grandes Ligas. Espero sea pronto”.

Si lo suben en uno o dos años, Joey podría tener una carrera de bigleaguer de unas 10 temporadas. En la mayoría de los campeonatos en los cuales ha participado, bateó sobre 300 y figuró siempre entre los jonroneros más prolíficos.

Un scout, no de los Yankees, que observó a Joey, opinó de él…:

“Lo recomendé a mi organización porque creo puede rendir en Grandes Ligas a la ofensiva, con fluidez y alta calidad. Todo lo que requiere es temporada y media en las menores, de las cuales, una completa en triple A. A los Yankees les resultará muy útil, porque es bateador zurdo con poder, lo que significa mucho en Yankee Stadium”… ¡Amanecerá y veremos, como quien dice!

RETAZOS.- El gerente-general de los Angelinos a quien renunciaron, Jerry Dipoto, se oponía a la firma de Albert Pujols para 10 años por 240 millones de dólares. “No vale ni la mitad de ese dinero” le dijo al propietario del equipo, Arturo Moreno. Y tampoco aprobaba que contrataran a Josh Hámilton, por lo que argumentaba…: “Más que bigleaguer es un consumidor de cosas prohibidas”. Pero contra todo eso, Moreno lo firmó por 125 millones para cinco años, y tuvo que cambiarlo a los Rangers después de solo dos temporadas, 2013 y 2014, comprometiéndose a pagarle 50 de los 75 millones pendientes… ** “Mariano Rivera, Saving Grace” es el título del libro que acaba de lanzar el “New York Post”. Cuesta $ 14.95…

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Jbeisbol5@aol.com

Venezuela terminó en el tercer lugar del Mundial de Softbol masculino

La selección criolla cayó en la semifinal ante el conjunto anfitrión y se despidió de la cita mundialista en la que cosechó ocho triunfos y tres reveses.

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EL UNIVERSAL
domingo 5 de julio de 2015  05:35 PM
La selección masculina de softbol cayó blanqueada por Canadá, 10 rayitas por 0, en la semifinal del Mundial que se disputa en Saskatoon, Canadá.

Los canadienses anotaron 6 carreras en la primera entrada y los venezolanos no supieron reaccionar y la barrida se completó en el tercer episodio, con 4 rayitas más. El partido culminó en la cuarta entrada refirió el portal de Confederación Mundial de softbol y beisbol, destacó AVN.

El lanzador perdedor fue el venezolano Erick Urbaneja, mientras que el ganador fue el canadiense Sean Cleary.

La final será entre Canadá y Nueva Zelanda, a las 2:30 de la tarde (hora venezolana).

Venezuela tuvo un récord de ocho victorias y tres derrotas en la cita mundialista.

La selección nacional se trasladará a Toronto, donde efectuará partidos amistosos antes de participar en los XVII Juegos Panamericanos, a celebrarse del 10 al 26 de julio. Esta disciplina verá acción en el Centro Panamericano de Beisbol y Softbol, en Ajax-Ontario-Canadá.

El softbol de Venezuela se convirtió en 2014 en el mejor equipo criollo de cualquier disciplina deportiva, tras conquistar ese año los títulos del Torneo Centroamericano y del Caribe de Cali, Colombia; los XXII Centroamericanos de Veracruz, México; y el Campeonato Panamericano de Argentina.

Entrevista con Walt Williams

Por Mark Liptak.
Él no era muy alto. Sin embargo su corazón era tan grande como el de un hombre de mayor estatura. Ese corazón y su actitud de siempre entregar lo mejor de sí fueron las razones por las que Walt Williams fue capaz de labrarse una sólida carrera de diez años en las Grandes Ligas, seis de las cuales vistió el uniforme de los Medias Blancas de Chicago. Él fue parte de dos de los equipos más conocidos en la historia de la franquicia, los Medias Blancas de 1967 que estuvieron muy cerca del banderín y los Medias Blancas de “fuera de la casa hasta la azotea” de 1972. (Nota del autor: El segundo equipo fue llamado así por el jardinero de los Medias Blancas Rick Reichardt quién preguntó si iban a estar ‘fuera de la casa o en la azotea’ en una entrevista.

Él también fue uno de los mejores peloteros de aquellos equipos que tuvieron unos de los peores años de la historia de la franquicia durante el período desde 1968 hasta 1970. Williams era muy querido por los aficionados de los Medias Blancas que se identificaban con sus ganas de fajarse y su empeño en ser grande. Su estilo no era un acto; él era la versión de Pete Rose de la Liga Americana. Williams corría hacia primera base cuando recibía un boleto, corría hacía su posición en los jardines, corría desde su posición de vuelta al dugout, corría cuando bateaba el más inofensivo roletazo, con cada elevadito. Jugaba cada juego como si fuese el último y lo hacía con tal dedicación que eso impresionaba a los aficionados de los Medias Blancas que a menudo tenían que trabajar muy duro para vivir.

Ellos se identificaban con Williams y su lucha por llegar a las Grandes Ligas, ni hablar de mantenerse allí. Tuve la oportunidad de conversar de beisbol con Walt en febrero…la época del año cuando los peloteros, managers y coaches se preparan para dirigirse al entrenamiento primaveral y los aficionados empiezan a contar los días hasta la inauguración. Walt vive en Texas y ha estado ocupado; es un golfista empedernido, juga prácticamente cada mañana antes de ir a trabajar en las tardes como gerente del centro de recreación de Brownwood, Texas. La vida es buena para el hombre a quién el narrador de los Medias Blancas inquilino del Salón de la Fama, Bob Elson, solía llamar con respeto “pequeño Walter…”

ML: Walt jugaste algunos juegos con Houston, fuiste cambiado a los Cardenales y nunca jugaste un juego en Grandes Ligas con ellos. Entonces fuiste cambiado a los Medias Blancas antes de la temporada de 1967. Cuéntame de tu reacción a ese cambio. (Nota del autor: Williams y el pitcher Don Dennis llegaron a los Medias Blancas por el cátcher Johnny Romano y el pelotero de ligas menores Lee White). WW: “Recuerdo vagamente oir acerca del cambio cuando estaba en mi apartamento. No me importaba a donde me iban a enviar, porque los Cardenales tenían tipos como Lou Brock y Curt Flood en los jardines y yo no tenía ninguna oportunidad ahí. Estaba buscando una oportunidad como la de los Medias Blancas. Sabía que ellos necesitaban algunos jardineros y sentía que la manera como yo jugaba podría darme la oportunidad de hacer el equipo.

ML: Obviamente hiciste algo bien en ese entrenamiento primaveral porque el manager Eddie Stanky te tenía en la nómina del día inaugural a pesar del hecho de que tenías muy poca experiencia en Grandes Ligas. ¿Qué hiciste para impresionarlo? WW: “Estar alrededor de Eddie fue como una bendición para mí. Pienso que lo que ocurrió fue que el jugó el juego como yo lo hacía. Él fue un pelotero fajador, un tipo que hacía todod lo que podía para ganar un juego y pienso que vio las mismas cosas en mí. Me gustaba hablar con él sobre el juego; el me enseñó sobre el beisbol…el fue la primera persona que se tomó el tiempo para hacer eso. Me colocó en el lugar adecuado y me permitió sacar lo mejor de mis habilidades”. “Cuando yo crecía en San Francisco nunca pensé que tendría la oportunidad de establecerme en el juego, el beisbol no era mi deporte favorito cuando era niño. Lo jugaba porque era lo que había que hacer en ese momento. Crecí pobre, era el más pequeño de nueve hermanos, no tuve un padre mientras crecía y tenía que competir por todo lo que conseguía. Era igual cuando jugaba. Para quien fuese que trabajara yo le iba a dar el 100 % de mi mejor esfuerzo…asi es como era cuando yo jugaba y todavía soy así”.

ML: He oído muchas cosas acerca de Eddie. Ed Herrmann me dijo que el pensaba que Eddie le costó el banderín a los Medias Blancas en 1967, Gary Peters dijo que nunca había tenido problemas con él y le gustaba jugar para él. Parecía ser un tipo complejo…¿Cómo era jugar para él? WW: “Puedo entender a lo que se refería Ed con su comentario. Los Medias Blancas hicieron cambios para traer tipos como Rocky Colavito, Jim King y Kenny Boyer y cuando eso ocurrió, tipos como Ed Stroud y yo fuimos enviados a la banca. Los Medias Blancas quería más poder pero los tipos que sentaron, Stroud y yo estábamos bateando muy bien. Éramos la ignición de la ofensiva, nos quitaron el bate de las manos y pareció que no jugamos tan bien después. (Nota del autor: Stroud bateaba .296 a medio tiempo cuando fue cambiado en junio por King)”. Luego de decir eso, sin embargo, Stanky era un genio en conseguir sacar lo mejor de sus jugadores y siempre estaba un paso o dos, o un inning o dos, por delante de los otros managers. Él me enseñó el juego como ningún manager lo hizo”.

ML: Esa temporada fue muy surrealista para los aficionados de los Medias Blancas. A pesar de no tener mucha ofensiva el equipo estuvo ahí hasta la semana final cuando todo se vino abajo en Kansas City y después cuando recibieron a los Senadores. Haber perdido ese doble juego ante los Atléticos pareció desinflar el equipo. ¿Recuerdas aquella noche y lo que ocurrió? (Nota del autor: Los Medias Blancas sufrieron un desastroso doble revés con marcadores 5-2 y 4-0. En ambos juegos los Medias Blancas cometieron tres errores y solo consiguieron un total de siete imparables. Gary Peters salió derrotado en el primer juego a pesar de ponchar diez en 5.2 episodios. Solo permitió una carrera limpia. Joe Horlen permitió tres carreras en seis innings de trabajo en el segundo juego. También salió derrotado). WW: No soy un tipo a quién le guste dar excusas y no debería decir esto pero es una entrevista, así que lo haré. Recuerdo la práctica de bateo de esa noche en Kansas City, los muchachos me parecían confiados en exceso. Hacían swing y corrían a primera base con el bate en la mano…cosas como esa. No teníamos hambre. Tienes que tener ese deseo de ganar cada juego, no lo teníamos y ellos nos embistieron.

ML: Walt ¿qué tan difícil es jugar bajo ese tipo de presión? Había mucho en juego esa semana final, ¿Cómo mantuviste tu normalidad? WW: “Gary Peters me ayudó a mantener la normalidad durante ese período. Recuerdo un juego contra Detroit, ganábamos por una carrera y ellos tenían dos corredores en base con dos outs. Alguien bateó un elevado hacia mí y se me cayó la pelota, anotaron dos carreras y se fueron adelante. Estoy sentado en el dugout con la cabeza en las manos cuando Peters me da una palmada en la espalda y me dice que no me preocupe por eso. Él dijo, y siempre le estaré agradecido por eso, que sabía que yo era el tipo de pelotero que siempre daba el 100%, y que si él iba a perder el juego, era porque así son las cosas. Para hacer la historia corta, yo bateé un jonrón para ganar el juego. Todavía recuerdo a Gary venir hacia mí, era un buen compañero y un gran, gran pitcher”.

ML: ¿Todavía piensas en lo cerca que estuviste de una Serie Mundial? ¿Te molesta eso? WW: “De verdad, no. No pienso mucho en eso. Siempre pensé que desde que me movieron a la banca cuando trajeron esos otros tipos, no había nada que pudiera hacer. Cuando jugaba, yo daba todo lo que podía pero no jugué en todo ese tiempo, ¿qué podía hacer? (Nota del autor: En ese doble juego perdido ante los Atléticos, Williams solo tomo un turno al bate como emergente. En los tres juegos de la serie ante Washington solo bateó dos veces en un juego)”.

ML: Luego de esa temporada de 1967 los Medias Blancas pasaron por los peores tres años en la historia de la franquicia. Perdieron 295 juegos en ese período, había rumores de mudanza a Milwaukee, y los aficionados no aparecían o les importaba. Fueron momentos caóticos, pero no para ti, parecía que estabas evolucionando como pelotero. Bateaste .304 en 1969 por ejemplo y te estableciste como un grandeliga “legítimo”. WW: “Nunca entendí los detalles del juego, solo jugaba. Mientras crecía, siempre pensaba que era tan buen pelotero como cualquier otro y cuando alguien decía ‘él es muy pequeño’ o ‘él no puede batear’, lo tomaba como un reto. Siempre sentí que podía batear, tenía uno de los bates más rápidos y le puedes preguntar a los pitchers derechos más difíciles que enfrenté, como Nolan Ryan y él te dirá la misma cosa. Cuando yo bateaba para .300, honestamente me decía, ‘Debería estar bateando .400”.

ML: Me parece que era justo que después que batearas .300 tuvieras una disputa contractual con el entonces gerente general de los Medias Blancas Ed Short. Cuéntame acerca de eso. WW: “Yo era el tipo de pelotero que cuando el equipo me enviaba un contrato lo firmaba de inmediato. Nunca quería tener problemas. Luego que bateé .300 hablé con Jertome Holtzman del SunTimes y me preguntó cuanto estaba ganando. Cuando, le dije, no lo creyó; pensó que estaba bromeando. Cuando se dio cuenta que no estaba bromeando me dijo que yo debía estar ganando lo que otros tipos que bateaban .300 ganaban y hablamos de lo que yo debía hacer cuando los Medias Blancas me enviaran mi contrato”. “Yo ganaba 12 mil y los Medias Blancas me ofrecían 14 mil. No firmé el contrato. Todos los demás firmaron y ahora en los periódicos tipos como Holtzman y Dave Nightingale escribían, ‘¿Por qué los Medias Blancas no pueden firmar a su único bateador de .300?’ “Ed Short me llamó a su oficina y me maldijo. Me dijo cosas que no se pueden decir hoy y para ser honesto, cuando salí de esa reunión estaba llorando pero le dije que quería el 100% de aumento sobre lo que ganaba.

Finalmente Short dijo que yo tenía una alternativa. Podía tomar la oferta de los Medias Blancas de 14 mil o podía tener mi aumento del 100% pero me prometió que yo no jugaría mucho, tal vez una vez a la semana contra un pitcher derecho difícil y que la próxima temporada me recortaría la máxima cantidad, la cual para la época era 20%”. “Le dije que quería 100% de aumento. Él dijo bien, firmé el contrato y no jugué mucho, no estuve en la alineación mucho y fue un año desagradable”. (Nota del autor: En 1970 Walt bateó .251 en 315 turnos al bate. En 1969 bateó .304 en 471 turnos al bate. Short nunca tuvo la oportunidad de rebajar el salario de Williams en 1971 porque él junto a la mayoróa del personal de la oficina principal fue despedido en septiembre de 1970. En 1971 Walt bateó .294 jugando para el manager Chuck Tanner).

ML: Chuck Tanner y Roland Hemond se hicieron cargo de la fortuna del equipo desde 1971 y hubo un cambio dramático. Los Medias Blancas tuvieron uno de los giros más grandes de la historia del beisbol al pasar de 56 victorias a 79. Cuéntame de Chuck y Roland y lo que ellos significaron para el equipo. WW: “Esos eran dos tipos quienes tenían la misma idea de cómo se debe manejar un equipo de beisbol. Te agradaban desde la calle, justo desde el comienzo. Eran caballeros, te trataban como a un hombre, te guardaban respeto y hablaban contigo no ante ti. Nunca sentí cuando hablaba con ellos que era una situación de un jefe hablando a un trabajador. Chuck era un real motivador”.

ML: Entonces en 1972 en las reunions de invierno, Roland Hemond adquirió a Dick Allen. Luego él y Chuck dirían que Dick salvó la franquicia. Cuentame de Dick como jugador y como compañero. WW: “Dick y yo pasamos mucho tiempo juntos. Pienso que le gustaba el hecho de que yo siempre jugaba duro y siempre trataba de tener una sonrisa en mi cara. Él fue un gran jugador, tenía mucho talento y lo admiraba. Él podía ser algo temperamental a veces y sé que él no le gustaba a algunos tipos, pero él sabía de beisbol”. “Dick me tomó bajo su protección y hablábamos mucho de beisbol. Tenía una voz baja y cuando te decía algo era breve y conciso. Cuando él hablaba había que escucharlo. (Nota del autor: Seguramente habrán visto estos números antes de reconocer la temporada de Dick, pero vale la pena repetirlos. Allen terminaría la temporada casi ganando la Triple Corona. Lideró la liga con 37 jonrones, 113 carreras empujadas, .603 de porcentaje de slugging y 99 boletos. Lideró a los Medias Blancas con .308 de promedio al bate, empujó 19 carreras ganadoras de juegos, robó 19 bases, anotó 90 carreras y estuvo a solo .0005 puntos de liderar a todos los primeras base de la Liga Americana en fildeo. Él fue el líder en votos recibidos para el Juego de las Estrellas y fue reconocido con el premio al jugador más valioso de la liga. Chuck Tanner dijo que la temporada de Allen era el año individual más grande que hubiese visto en todos sus años en las Grandes Ligas).

ML: ¿Algunas anécdotas acerca de Dick? WW: “(risas). Una que recuerdo involucra a Milt Wilcox. Él lanzaba contra nosotros y le lanzó una alta y pegada a Dick y lo golpeó. Dick tomó la pelota y simuló caminar hacia Milt mientras avanzaba por la línea de primera base, le dijo con tranquilidad, “Yo sé que tienes que lanzar adentro pero más te vale no golpearme de nuevo”.

ML: 1972 fue un año maravilloso para los aficionados de los Medias Blancas, ustedes se fajaron con los Atléticos con dientes y uñas y si Bill Melton no se lesiona quizás la dinastía de los Atléticos nunca hubiese ocurrido- WW: “En esa temporada parecía que cada quién apoyaba a cada cual cuando era necesario. Nos queríamos todos en ese equipo…no había disputas en el terreno entre nosotros que pueda recordar. Una brecha allá o acá y tal vez hubiésemos llegado a los playoffs, fue una temporada excitante”.

ML: ¿Te dolió cuando fuiste cambiado? (Nota del autor; Williams fue negociado a Cleveland por el campocorto Eddie León el 19 de octubre de 1972). WW: “En realidad no. Entendí que era parte del negocio y que la razón por la que me cambiaban los Medias Blancas era porque necesitaban algo”.

ML: Tu único momento significativo con Cleveland que involucró a los Medias Blancas ocurrió en el noveno inning de un juego en Cleveland el… WW: “¡Sé a donde quieres llegar con esto!”

ML: “21 de agosto de 1973. Stan Bahnsen llegó lanzando un juego sin hits ni carreras al cierre del noveno inning y con dos outs bateaste un sencillo rastrero para romperlo. Recreame ese turno al bate”. WW: “Hasta el día de hoy nunca entendí porque los Medias Blancas jugaban cuadro adentro. Jugué con Stan, él era un antiguo compañero. ¡Yo no iba a tocar la pelota para romper un no-hitter! Yo no tenía la intención de tocar en una situación como esa y yo era un gran tocador de pelota. Podía tocar sin deslizar mis manos a lo largo del bate. Supongo que los Medias Blancas se remitieron al reporte de los scouts antes del juego pero a mí me enseñaron temprano en mi carrera que no se hace algo como eso en esas circunstancias. (Nota del autor: Williams despachó un rodado imparable a la izquierda de Bill Melton, quién no pudo reaccionar ante la pelota porque estaba muy adelantado. Bahnsen retiró al próximo bateador para completar el juego de un hit, victoria 4-0) Cuando me embasé estaba molesto conmigo porque le había bateado bien a Bahnsen en los dos turnos anteriores y no conseguí nada. De acuerdo a mis pensamientos debí haber bateado de 4-4 y Stan no debió haber llegado nunca a esa situación”.

ML: Entiendo por lo que Stan dijo en su entrevista para White Sox Interactive que los aficionados de Cleveland no estaban muy contentos contigo por haber roto la posibilidad de que ese juego fuese histórico. WW:”No estaban contentos. Cuando fui a mi carro después del juego ellos lo habían cubierto de papeles…me dejaron notas diciéndome nombres, diciendo los nombres de mi familia. Todavía tengo las notas. Las guardo en mi closet y las veo ocasionalmente.

ML: Siempre has tenido esa actitud de dar lo mejor de ti a lo largo de tu vida hasta después del beisbol…en tu trabajo y en tus hobbies. WW: “La he tenido. Siempre he dicho que no cuesta nada dar el 100%. Soy el director de centro de recreación aquí en Brownswood y básicamente puedo enseñar a los niños como jugar cualquier cosa. Aquí usualmente es baloncesto pero tengo algunos jugadores de beisbol con los que también trabajo. Los tutoreo en el juego. Y adoro el golf. Desafié mi edad hace unas semanas y gané un torneo cuando hice siete birdies seguidos. Puedes hacer cualquier cosa si das lo mejor de ti.”

ML: Walt terminaste tu carrera con los Yanquis en 1975, fueron diez temporadas en las Grandes Ligas, nada malo para un tipo etiquetado como “muy pequeño”. ¿Puedes resumir tu época con los Medias Blancas para mí? WW: “Chicago siempre ha sido mi amor, mi corazón. Todavía tengo amigos que conocí cuando jugaba ahí. Algunos de mis aficionados se han mantenido en contacto a través de los años desde Chicago. Siempre ha sido mi ciudad favorita. La gente siempre fue buena conmigo. Estaba viviendo en una tierra de fantasía, jugando un juego por dinero en una ciudad agradable para personas como Eddie Stanky y Chuck Tanner. Fue de verdad una bendición”.

Walt Williams White Sox Statistics: Year G AB R H 2B 3B HR BB RBI SB AVG. 1967 104 275 35 66 16 3 3 17 15 3 .240 1968 63 133 6 32 6 0 1 4 8 0 .241 1969 135 471 59 143 22 1 3 26 32 6 .304 1970 110 315 43 79 18 1 3 19 15 3 .251 1971 114 361 43 106 17 3 8 24 35 5 .294 1972 77 221 22 55 7 1 2 13 11 6 .249

Nota del editor: Mark Liptak es un experimentado periodista deportivo, ha ganado varios premios por su trabajo electrónico e impreso. Ha ocupado numerosas posiciones relacionadas con los deportes para varías estaciones televisivas y periódicos, incluyendo director de deportes para KNOE.TV (Monroe, Louisiana) y KPVI-TV (Pocatello, Idaho) y periodista deportivo el Idaho Falls Press. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

Los Yankees cumplieron con las apariencias

Aunque el viernes pareció ser una victoria para la complicada relación entre los New York Yankees de Nueva York y Alex Rodriguez, la realidad es que el acuerdo por $3.5 millones de dólares en donativos al que llegaron con el bateador designado terminó principalmente beneficiando al equipo neoyorquino.
Y esto sin mencionar el arreglo adicional al que llegaron con Zack Hample, el fanático que atrapó la pelota del hit 3,000 de A-Rod que cayó en las gradas del jardín derecho del Yankee Stadium, y por la cual el equipo donaría otros $150,000 a la fundación Pitch In for Baseball.
Según fuentes de ESPNDeportes.com, los Yankees estaban confiados en que ganarían la batalla legal contra A-Rod porque, como fue confirmado por el gerente general Brian Cashman, el lenguaje del acuerdo de comercialización anexo al contrato lee en blanco y negro que el equipo “tiene el derecho pero no la obligación” de pagar dichos bonos.
Entonces, ¿por qué aparentemente dar el brazo a torcer?
La respuesta es simple: porque muchas veces es mejor perder la batalla para ganar la guerra.
Y la solución encontrada terminó siendo realmente magistral.
El acuerdo de comercialización entre A-Rod y los Yankees, separado de su contrato ya que no se permite ese tipo de acuerdo en un contrato básico, dictaba un pago de $6 millones por apariciones promocionales y el uso de su imagen para relaciones públicas, todo atado al logro de ciertos “hitos”.
Los Yankees estaban preparados para un argumento legal sobre cómo estaban en su derecho de no reconocer dichos hitos porque el toletero manchó su imagen a través del uso de sustancias para mejorar el rendimiento. Hubiese sido un proceso largo y agotador, sin ningún beneficio para ninguna de las partes, y encima de eso los Yankees seguirían teniendo a Rodríguez en sus filas por dos años más.
A-Rod también estaba completamente dispuesto a someter su querella a través de un proceso de arbitraje que podría haberse extendido hasta más allá de la temporada muerta.
En dicho procedimiento, se le habría pedido a Rodríguez servir como testigo, lo cual hubiera sido muy difícil para él por sus múltiples declaraciones contradictorias sobre su uso de sustancias para mejorar el rendimiento. El arbitraje hubiera terminado en el mismo circo que vivimos el año pasado en Park Avenue a las puertas de las oficinas de Major League Baseball.
Los Yankees tenían un buen caso, aunque no garantizado, y los abogados del sindicato de peloteros así se lo hicieron saber a Rodríguez.
Esos mismos abogados que están contractualmente obligados a defender a Rodríguez y que se vieron forzados a contestar preguntas a diario el año pasado sobre su uso de esteroides mientras apelaba su suspensión por violaciones al acuerdo antidopaje. Los mismos que A-Rod terminó demandando al concluir los procedimientos.
Las dos partes estaban destinadas a una batalla campal, con enormes repercusiones no sólo específicamente para el bono en cuestión, sino también para todos los hitos futuros de Rodríguez, ya que el acuerdo contempla otros $6 millones por igualar a Babe Ruth con 714 cuadrangulares, $6 millones si empata con Hank Aaron (755) y otros $6 millones más de superar a Barry Bonds (762).
La solución: Los Yankees no tuvieron que reconocer en ningún momento el igualar a Willie Mays con 660 cuadrangulares como un “hito”, asegurándose en la misiva divulgada con el acuerdo de usar el término “logro estadístico”, y Rodríguez no cobrará $6 millones. A cambio, los Yankees donarán $3.5 millones a obras caritativas (ahorrándose de inmediato $2.5), las cuales fueron en su mayoría seleccionadas por el mismo equipo y Major League Baseball.
A su vez, los Yankees se ahorrarán $3 millones adicionales correspondientes a impuestos de lujo.
Los Yankees ya sobrepasaron el límite para el impuesto de lujo, lo que significa que cualquier suma por encima de dicha cantidad sería elegible para ser gravada al 50 por ciento.
Si le pagaban los $6 millones a A-Rod, dicho bono hubiera sido considerado como parte de la nómina del equipo y hubiesen tenido que pagar otros $3 millones como parte del impuesto de equilibrio competitivo de Grandes Ligas.
Así que no sólo los Yankees hicieron un donativo a obras de caridad (que ya estaban siendo apoyadas por el equipo), y se ahorraron $2.5 millones al no tener que pagarle el dinero directamente a Rodríguez, y $3 millones más para un total de $5.5 millones de ahorros.
Al fin y al cabo, todo es un negocio.
Pero la realidad es que todas las partes ganaron. Los Yankees y Rodríguez pusieron fin (por ahora) a lo que pudo haber sido un feísimo conflicto, donde todos hubieran sido perdedores, y terminaron haciendo algo positivo para personas, y particularmente, niños necesitados.
Un final casi feliz… hasta que tengamos que ver qué se harán si es que llega el 714…

Marly Rivera

Andrés Pascual: La Pequeña Serie Mundial De 1959

Andrés Pascual: La Pequeña Serie Mundial De 1959
Andrés Pascual: La Pequeña Serie Mundial De 1959

USA, 12 de enero de 2010. La Pequeña Serie Mundial es el encuentro de postemporada que decide el campeón de las ligas menores, clasificación Triple-A, entre el ganador de la Liga Internacional y el vencedor de la Asociación Americana. Según escribió Stew Thornley en el libro “La gloria y la fama de los Molineros de Minneapolis”, pocas en su historia fueron tan excitantes y peligrosas como la que jugaron en 1959 los Cubans Sugar Kings, de La Habana, y el club objeto del libro. Y es que no sólo fue una de las más disputadas juego por juego en la que el séptimo se decidió en el noveno inning con otros dos en entradas extras; sino que, según Thornley, testigo presencial del evento como reportero, “Fue la única en que las ametralladoras y fusiles superaban el número de bates de las dos bateras de ambos equipos juntos…”

Los Molineros, un equipo sucursal de los Medias Rojas de Boston dirigido ese año por Gene Mauch, era, en 1959, el defensor del banderín ganado el año anterior por barrida en 4 juegos contra los Reales de Montreal; el de 1959 seria el Clásico # 42 de su tipo. Minneapolis hacia su tercera aparición en cinco años en la Pequeña Serie Mundial, a la que asistió reforzado con dos jugadores que el siguiente estarían en el club matriz de la Liga Americana: el jardinero Lou Clinton y el entonces segunda base de 19 anos, inmortal del juego, Carl Yastrzemski, quien se había unido al equipo durante los playoff de la Asociación.
Del otro lado, los Cubans habían concluido en el 1958 en el frío sótano de la Internacional; pero en el 1959 lo terminaron en el tercer lugar del estado de los equipos del calendario regular, entonces se impusieron al Columbus y al Richmond en los playoff ganando el boleto al Clásico. A los Cubans los dirigió Preston Gómez y su plantilla fue una mezcla de peloteros latinos con mayoría cubana y de refuerzos americanos aportados por el club matriz, los Rojos de Cincinnatti. Varios de los jugadores de los Azucareros ganarían respeto y fama en Grandes Ligas a través de sólidas carreras durante la siguiente década, como Leonardo Cárdenas, Miguel Cuellar, Cuqui Rojas, Haitiano González o el cubano-venezolano Elio “Pelayito” Chacón y, por sus soberbios relevos para los Yanquis en Serie Mundial, el lanzador zurdo boricua Luis “Tite” Arroyo. Ese fue el año, 1959, en que Cuba perdió la categoría de “paraíso”, convirtiéndose en una pesadilla que alcanzaría niveles de infierno en muy poco tiempo. Bajo condiciones únicas de peligro, no vistas ni antes ni después en esos eventos, se celebró la más grande e importante serie jugada por un equipo cubano e hispanoamericano jamás hecha posible hasta hoy en el Béisbol Organizado.
El peligro por el evento terrorista con justificación política o por desborde de la alegría del año en que se consolidó la confusión de todo el pueblo repercutió en la pelota: poco después de la medianoche del 26 de julio, mientras jugaban los Cubans contra los Alas Rojas de Rochester el 11vo. inning en el Cerro un partido del calendario regular, las demostraciones de celebración por la fecha del Ataque al Cuartel Moncada seis años antes incluyeron tableteo de ametralladores y disparos continuados con fusiles, pistolas y revólveres, que convirtió a La Habana en una plaza en guerra extraña y varios plomos encontraron su camino de descenso dentro del terreno de juego, hiriendo levemente al coach de tercera del Rochester, Frank Verdi y al torpedero cubano Leonardo Cárdenas. Este incidente estuvo a escasos milímetros de adelantar el traslado de ciudad de los Caneros por el peligro que representaba tan irresponsable acción, lo que se produjo en julio del año siguiente bajo señalamientos de “peligro extremo”, sobre todo para los jugadores de los clubes visitantes, que se quejaron por la anomalía.
Roberto “Bobby” Maduro, propietario de los Cubans y para no perder la oportunidad de celebrar la Pequeña Serie Mundial en el estadio de la barriada del Cerro, le elevó al presidente del circuito, Mr. Frank Schaugnessey, un comunicado en el que decía: “No hay violencia en La Habana ya. Los fanáticos, por ahora, sólo tienen presente el béisbol en sus intereses.” Fidel, personalmente, garantizó la observación que, indudablemente, fue una súplica. Las Ligas Menores, a través de Mr. George Trautman y el propio Circuito Internacional, así como el Secretario de Estado Cristian Herter, lo aceptaron…la Pequeña Serie Mundial tenía bandera de vía segura en el carril antillano. La serie se inicio en Bloomington, Minnesota, en el estadio Metropolitano. Allá iban a ser jugados los primeros tres juegos del evento; pero un repentino tiempo invernal con grandes nevadas decidió el destino de los juegos en el estado…
El domingo (27 de septiembre de 1959) sólo 2,486 fanáticos asistieron a ver caer su equipo 2-5 contra los Cubans en el inaugural. A 1500 millas de casa, con un frío desconocido para ellos, una legión de fanáticos de toda Cuba estaba en las gradas de aquel estadio ese día, con la algarabía natural del Cerro, con el Hombre de la Sirena y con el incansable repicar de timbales y trompetas de la conga de Papa Boza apoyando a los suyos de tal forma que los Molineros aparentaban ser huérfanos de fanaticada aún en su casa. Según escribió Thornley, “parecía que la tierra se tragaría al estadio cuando los visitantes lograron un racimo de cuatro carreras en el tercero por el atronador ruido de maracas y sirenas generalizado, matizado con el ondear de banderas cubanas por varias secciones de la instalación.
El tiempo empeoró y la asistencia decreció para el juego # 2 con sólo 1,062 pagando la entrada; pero ésto no detuvo la artillería de largo alcance de los Molineros, que revertieron desventajas de 0-2 y 2-5, para finalmente imponerse 6-5: Roy Smalley, cuñado del manager Gene Mauch, metió un jonron para empatar a dos en el segundo y Lou Clinton y Red Robbins reempataron a cinco, también con cuadrangulares, cerrando el octavo. La victoria de los de casa se produjo por medio de otro jonron de Ed Sadowski abriendo el noveno.
Los jugadores de los Cubans parecían más afectados por la fría temperatura que por los racimos de anotaciones de los Molineros: el consumo de grandes cantidades de café hirviendo y el uso de toallas y colchas para envolverse daban una imagen ártica al dugout visitante. La revista Bohemia publicó una curiosa foto de AFP en la que se veía a Novack, Cárdenas, Borrego, Davalillo y Morejon alrededor de un latón de basura que encendieron dentro del dugout para calentarse en medio del tremendo frío.
El 29 de septiembre de 1959 se suspendió el juego por nevada producto de la lluvia y la Comisión de Ligas Menores decidió el traslado a La Habana de los partidos restantes. Para muchos entendidos que participaron en el acontecimiento, desde jugadores a narradores, ese traslado beneficio al club cubano a extremos de que consideran que la Serie se ganó con la ayuda del tiempo que influyó decisivamente en el traslado total restante de los juegos al Estadio del Cerro.
El tiempo en La Habana era agradable para jugar béisbol comparado con la sede abandonada; pero más lo fue la calurosa recepción que recibieron ambos equipos por el fanático habanero. Si a la Serie entre Yanquis y Mets hoy, como a la de los Bombarderos y el Brooklyn ayer se les llama “La del Metro”, aquella que se jugó como colofón a la campana de Ligas Menores de 1959 se le debió apodar la del Estrecho de la Florida. Empezaba entonces el enfrentamiento, ante su público, del verdadero momento de grandeza de la pelota cubana hasta el día de hoy con los Cubans contra Minneapolis.
En medio de una majestuosa parada de bienvenida desde el aeropuerto a la ciudad, luego de su arribo al país ambos equipos y en una gala al efecto, Bobby Maduro dijo: “Esto es un evento nacional”. Fidel Castro estaba presente y no habló; pero asistiría a cada desafió efectuado y toda la cúpula gubernamental debió presenciar en vivo por lo menos un juego como política personal dictada por el sátrapa. Castro entró al terreno por el jardín central para el primer y último juego celebrado en Cuba; una marea de servilletas blancas dio la impresión de nieve sobre la gradería cuando apareció por primera vez y el griterío, que se escuchó a 10 cuadras a la redonda, fue largo y estridente. El mercurio marco 90 grados de temperatura. Castro se sentó en diferentes secciones de palcos en cada juego y, en uno de ellos, se le retrató en la cueva de los Cubans, entre Borrego y Ray Shearer.
En la pequeña ceremonia en el plato que precedió el primer juego, el dictador se dirigió a los más de 25000 asistentes: “Vine aquí para ver a nuestro equipo derrotar al Minneapolis; no como Premier, sino como fanático; quiero que nuestra novena gane la Pequeña Serie Mundial… ¿Que mejor después del triunfo de la Revolución?” Acto seguido le dio la mano a cada jugador de ambos equipos. Según Stew Thornley, los Molineros estaban nerviosos con aquellos barbudos que los saludaban por señas de manos y cabezas hasta 7 veces cada uno, por lo que salían muy poco de sus cuartos en el Havana Hilton. Algunos consideraron como trabajo colateral de apoyo a la victoria después, las formas como explotaron ese miedo de una mayoría de americanos adolescentes casi que no se podían explicar aquel fenómeno revolucionario en ninguna variante.
Aunque Gene Mauch siempre dijo que nunca se sintieron amenazados, más de 3,000 soldados estaban allí durante los juegos, alineados como segunda barrera de protección a las reglas de terreno por el público dentro del diamante, o en los dugouts…Ted Bowsfield, pitcher del Minneapolis, describió así su preocupación: “Eran jóvenes, muchos de 14, 15 y 16 años jugando con sus armas al lado de uno. A cada rato oíamos disparos fuera del estadio y nunca supimos la razón…”
Tom Umphlett, jardinero central visitante, al entrar al dugout después de hacer una cogida a lo profundo de su posición terminando un inning, le comentó aterrorizado a Mauch: “Uno de esos barbudos me prometió que me iba a matar y le hizo la señal de media circunferencia con el dedo a través del cuello que en Cuba no se hace como para cortar la cabeza; sino como símbolo de victoria en un juego. Evidentemente, el Minneapolis jugó aterrorizado aquella serie.
El tercer juego lo abrió el equipo de la Asociación con ventaja de 2-0; pero los Cubans empataron en el octavo a dos y ganaron con otra en el décimo. Yastrzemski, que la sacó a 400 pies por entre el central y el derecho en este juego, escribió en su autobiografía: “Era una revolución en las calles y las armas disparadas constantemente en tus narices hacían violento el espectáculo”
Los Sugar Kings empataron a tres el cuarto juego en el cierre del noveno con sencillo de Daniel Morejon, que también trajo la anotación ganadora con otro hit en el decimoprimero. A uno de la eliminación en cuatro juegos, el Minneapolis se sobrepuso al temor infundado por “los peluses” y ganaron los próximos dos, empatando a tres la serie. Para el séptimo, Castro alteró su entrada desde el centro del terreno y, en vez de pasar frente a la cueva de los cubanos, lo hizo por la de los visitantes. De acuerdo a Lefty Locklin, del Minneapolis, cuando pasó frente al bullpen, despacio y mirándolo fijamente, le dijo en inglés mientras se tocaba la pistola que llevaba: “Hoy ganamos nosotros”. Sin embargo, los Molineros dieron la impresión de que no creían en supuestos fantasmas y Joe Macko abrió el cuarto episodio con jonron al izquierdo, mientras Lou Clinton hacia lo mismo en la sexta para poner delante a su equipo 2-0.
La ventaja forastera se mantuvo hasta el 8vo. en que Chacon abrió con sencillo y después de un out, Morejon bateó una bola sin mucha fuerza que picó y se internó en el público bajo reglas de terreno para un doble. Ray Shearer se ponchó sin tirarle para el segundo out; pero el emergente Larry Novak conectó hit al centro para empatar el desafío. Al final del noveno y con empate en la pizarra, los Cubans colocaron corredores en segunda y primera con dos outs. La mala suerte de los Molineros, además de la nieve que les canceló servir de anfitriones en 2 juegos, apareció en el plato en la figura del Jugador Más Valioso de aquella Serie, el recientemente fallecido jardinero Daniel Morejon, quien al primer lanzamiento conectó hit de línea al centro que le permitió al corredor Raúl Sánchez llegar antes que el tiro de Umphlett con la carrera que decidió el memorable juego.
Los Molineros de Minneapolis regresaron a su casa tristes por la derrota, pero aliviados por la tensión de la actividad irresponsable enmascarada de juerga y diversión a que todavía se acostumbra la tiranía. Ted Boewsfield declaró en algún momento después: “No tuvo peso perder el juego en ese país y bajo aquellas condiciones, estábamos felices de regresar sanos y salvos…”
Mientras, La Habana iniciaba tres días de fiestas por la tremendísima victoria que, al año siguiente y por esa fecha, como un huracán, ya Castro se había encargado de suspender para siempre obligando a las autoridades americanas a trasladar el club a Nueva Jersey.
Por Andrés Pascual, Cronista Deportivo Cubano y Ex Prisionero Político
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