El beisbol en tiempos de crisis

El beisbol en tiempos de crisis

El Emergente
Ignacio Serrano

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La Liga Venezolana de Beisbol Profesional llevará a cabo su Convención Anual esta semana, en Valencia. Será la más compleja que recuerde nuestra pelota.

Los ocho equipos evaluarán allí las condiciones de campeonato y echarán las bases de la temporada 2016-2017.

Nunca antes los clubes se habían visto ante la perspectiva de preparar un torneo que ni siquiera es seguro que pueda disputarse, ante la situación que vive nuestra Venezuela.

El primer escollo es el calendario. ¿Cómo elaborar un cronograma de juegos y traslados, si no hay garantía de que se jugará en el estadio Universitario? Puesto que las alternativas quedan fuera de la Gran Caracas, el programa tendría que cambiarse por completo si San Félix, Araure o San Cristóbal se convierten en sedes.

Las novenas pueden hacer el calendario suponiendo que el asunto con la UCV se arreglará. Lo más probable es que haya acuerdo, por lo que significaría una mudanza para Tiburones y Leones, y porque a la propia universidad no le convendría dejar de ser sede. Pero si no se soluciona, deberán gestionar un plan B a la carrera.
Ese plan B se tocaría con el segundo gran escollo: la virtual imposibilidad para planificar los viajes y el alojamiento en la ronda eliminatoria.

Los ocho conjuntos han planteado, en mayor o menor medida, la preocupante situación que vive la liga hoy. Usualmente, entre mayo y junio se cotizan los traslados y hoteles, logística que requiere de gran esfuerzo, planificación y mucho dinero.

No es poca cosa mover de ciudad en ciudad, cada uno o dos días, a un grupo de 50 o 70 personas durante 14 semanas. ¿Cómo se hace, si ni las líneas aéreas ni los hoteles ni las empresas de transporte terrestre dan un presupuesto para cerrar contratos?

El baloncesto profesional atendió algunos de esos problemas con una eliminatoria regional, lo que obligaría a la LVBP a retomar las divisiones. Sería más práctico, pero improbable, porque para algunas novenas implicaría jugar poco o nada contra elencos muy taquilleros, como Caracas, Magallanes y, en ciertas plazas, La Guaira.

Los equipos esperan todavía por los dólares preferenciales. No hay garantía de que vayan a recibirlos, en una nación que necesita desesperadamente alimento, medicinas y equipamiento importado para hospitales, fábricas y un largo etcétera.

Hay suficientes peloteros firmados para hacer un campeonato, incluso en la circunstancia de contar con pocos importados, o con ninguno, y si los jugadores de mayor trayectoria prefieren quedarse en el extranjero, donde no deben hacer colas para comprar comida, papel higiénico o acetaminofén. Pero para eso posiblemente sería necesario desmantelar parcial o totalmente la liga paralela.

¿Una justa con puros umpires criollos y jugadores de Clase A y Novatos? Es factible que sí tenga atractivo, porque la fanaticada sigue más lo que dice al frente de la camiseta y no los números de la espalda; así, la mezcla de veteranos con sangre nueva también sería atractiva y daría espectáculo, aunque el nivel sea menor.

El panorama de hiperinflación más recesión económica puede golpear adicionalmente los ingresos netos de los ocho contendores mediante una merma de los patrocinios. Pero en el caso de cinco de los participantes, el peligro es particularmente severo en caso de que la situación de Empresas Polar continúe como va.

No importa el punto de vista político que se tenga en este tema; el caso es que se trata del patrocinador que más dinero ha puesto en el beisbol durante décadas. Y además de eso, es el fabricante del producto que virtualmente sostiene a esos cinco conjuntos, que dependen en mucho de la venta de cerveza para mantener en azul los números de sus hojas de cálculo: Navegantes, Tiburones, Águilas, Cardenales y Caribes.

Una Venezuela sin beisbol profesional es casi inconcebible. Pues bien, también lo era hasta hace no mucho tiempo la sola idea de una Venezuela con sus principales fábricas de cerveza cerradas.

El golpe directo que sentirá la afición estará en los costos, claro. Ya la boletería bajó en la 2015-2016 y la crisis económica promete precios más altos. En consecuencia, menos ventas. Y la imposibilidad de prever presupuestos ya está impactando en la venta de abonos.

De todo eso se hablará en esta difícil Convención Anual. La del beisbol en tiempos de crisis.

Publicado en El Nacional, el lunes 13 de junio de 2016, en una versión más corta que esta debido a razones de espacio. La versión completa en El-Nacional.com.


Publicado por Blogger para BEISBOL 007 el 6/13/2016 04:23:00 a. m.

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