Dellín Betances, ¿un nuevo Mariano Rivera en N.Y.?

 

 

 

NUEVA YORK — Si existía algún tipo de duda sobre la calidad de Dellin Betances como relevista, el duelo que libró esta semana contra Miguel Cabrera debió despejarla.

Luego de quedar 2-0 en la cuenta frente al Jugador Más Valioso de la Liga Americana, Betances hizo abanicar la brisa al venezolano con los tres siguientes lanzamientos. Una curva de 84 millas por hora dejó atónito a Cabrera, quien luego no supo hacer contacto ante rectas de 99 y 100 mph. Al tercer strike, Betances se volteó para mirar la pizarra del Yankee Stadium, alucinado con el número de tres dígitos.

Hace poco, a Joe Girardi le preguntaron sobre si Betances le hacía recordar a alguien. Y el piloto de los Yanquis no parpadeó en mencionar el nombre de Mariano Rivera.

En cuanto a estadísticas, el derecho dominicano –un gigante que mide más de dos metros– iguala o supera los números del dueño del récord histórico de salvamentos en Grandes Ligas cuando irrumpió en 1996, como en promedio de efectividad, media de ponches y corredores embasados.

“Así fue Mariano en `96″, se entusiasmó Girardi. “Fue la clase de temporada en la que Mariano entró en escena. Y se convirtió en un gran cerrador”.

Pese a las lesiones que han dejado fuera de combate a cuatro de sus cinco abridores y el continuo retoque de su alineación titular, la constante con garantías de unos Yanquis que siguen metidos en la pelea por los playoffs ha sido su bullpen. Cuando Nueva York disponen de una ventaja en los últimos innings, el tándem conformado por el preparador Betances y el taponero Dave Robertson rara vez falla.

Nadie parece echar de menos a Rivera en ese sentido. Pero no se descarta que los Yanquis tengan que hacer otro cambio para 2015.

En aquella temporada de 1996, el panameño Rivera era el preparador y John Wetteland se encargaba de cerrar los juegos. Luego que Nueva York conquistó la Serie Mundial, Wetteland firmó con Texas y Rivera quedó como el taponero. El resto es historia.

Dieciocho años después, se puede conjeturar con la posibilidad que una transición similar en el bullpen. Robertson, quien lleva 31 rescates en 33 oportunidades, será agente libre al término de la campaña y ha dicho que no ha tenido ningún tipo de consulta sobre un nuevo contrato.

Betances se sabe la historia, pero prefiere enfocarse en su presente.

“Ese fue otro tiempo. Yo tengo que seguir con la responsabilidad que me dieron, tirar en el octavo inning, sacar los tres outs”, dijo Betances, quien ha sacado por la vía del ponche a 84 de sus últimos 170 outs. “Pensar únicamente en el momento. Fue lo que aprendí de Mariano. Era alguien que estaba siempre concentrado en su trabajo, su rutina de todos los días”.

Es prematuro y demasiado osado pensar ahora mismo que Betances será otro Rivera, pero no está de más comparar el desempeño de ambos.

En 50 apariciones al 8 de agosto, Betances llevaba 67 innings y dos tercios lanzados, con 100 ponches y 1.46 de efectividad. Al llegar a las 50 apariciones el 2 de septiembre de 1996, Rivera sumaba mucho más innings (92 y dos tercios), con 109 ponches y 1.85 de efectividad. La media de ponches de Betances cada nueve innings es de 13.30, mientras Rivera tenía 10.59.

Betances es el líder de ponches de los relevistas en las mayores, con un total de 100 que supera por 25 al siguiente, Craig Kimbrel de Atlanta.

Con 26 años, Betances todavía califica como novato. Tras graduarse de una escuela secundaria en Brooklyn, fue seleccionado en el draft de 2006 y le tocó avanzar lentamente en las menores de los Yanquis, primero como abridor. También debió someterse a procedimiento de reforzamiento en el codo –no fue la cirugía Tommy John– en 2009, y su debut en las mayores se produjo a fines de 2011.

Hace un mes, se convirtió en el cuarto relevista preparador de los Yanquis en ser seleccionado para el Juego de Estrellas, emulando Mike Stanton (2001), Tom Gordon (2004) y Robertson (2011), aunque se quedó sin lanzar. Rivera no fue tomado en cuenta en esa de campaña de 1996.

“Nadie le regaló nada y está donde está es porque se lo ganó”, comentó el receptor Francisco Cervelli. “Está en una posición en la que todo el mundo lo respeta en la liga. Siempre ha lanzado duro. Lo único que antes era abridor y ahora tiene un rol diferente. Lo que más me impresiona es la que confianza que él tiene”.

Y si algo que le fascina es que en la última semana ha logrado que su recta alcance los 100 dígitos.

“No te puedo negar que me gusta ver eso, es muy emocionante”, dijo Betances.

Pero no depende exclusivamente de tirar fuerte. Su curva acaba de ser evaluada como la mejor en la Liga Americana, según la consulta anual de los 30 mánagers de las mayores a cargo de la publicación Baseball America.

El movimiento y velocidad de la curva confunde, ya que algunos consideran que se amolda a las características del slider.

Betances le puso un nombre en inglés al pitcheo: “slurve”.

Con dos meses adicionales de campaña por delante, los Yanquis procuran cuidar el brazo del dominicano a sabiendas que es el relevista con más innings lanzados este año. Lo máximo que tiró en las menores en una temporada fue algo más de 131 innings en 2012.

“No diría que ha sido explotado de más… pero tenemos que seguir prestando atención de cerca”, advirtió Girardi.

“Me están dando más días de descanso. Ellos saben mejor lo que se debe hacer, pero me siento fuerte y preparado para ayudar cuando sea necesario”, sostuvo Betances.

Eric Núñez / Associated Press

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